El Bulevar de la Vida

 Cuando la democracia es “cínica y dolorida”               

 

Cuando la democracia es “cínica y dolorida”   

 

             Los casos de violencia contra la mujer no cesan, pero las fiscalías casi todas son la suma de todas las pobrezas y precariedades. A algunas de ellas, Santiago les ha enviado hadas madrinas de juventud, laboriosidad y eficiencia para hacer el milagro bíblico del pan y los peces. Pero las carencias persisten y la violencia contra la mujer, ay, no cesa.

            La delincuencia es cada día mayor y más violenta, pero nada pasa en la Policía Nacional, en el barrio, la esquina, o en el ministerio de la cosa.             Dominicana es uno de los escasos países del mundo donde un ciudadano al ver una patrulla policial se asusta.

            La heroína, (como los amores impertinentes) ha llegado a la sociedad dominicana y hasta sus chavales huérfanos de padre vivos… para quedarse.

            Ya los suicidios se anuncian por Facebook. Es el  infierno.

            Sobre la educación pública, digamos con Bernard Shaw, que nuestras escuelas “son centros para desaprender; que mi educación fue muy buena hasta que a mi madre se le ocurrió el absurdo de enviarme a una escuela”… y así vamos.

            La política, como nunca antes, es una vulgar operación empresarial sin  utopía ni esperanza.  Ya los nietos violan las abuelas, las madres matan a sus hijos, y en los MC se presentan con gran éxito de teleaudiencia las mayores e imaginables miserias humanas.

            La difamación acompañada de la vulgaridad más resentida y celebrada por la teleaudiencia es el pan nuestro de cada día en emisoras de radio, canales de televisión o redes sociales.

            Nunca como ahora, la corrupción publica o privada había sido tan descarada, exhibicionista y fantoche. Culpas del tiempo, de la crianza, del morir la ideología, los dioses de vacaciones, la María sin Jesús… mi boca sin tu cuerpo.

            La democracia iguala a todos los ciudadanos a la hora de ejercer el voto. Pero las elecciones se ganan con los peores que son mayoría y son proactivos y emprendedores como se dice ahora.

            Tenemos universidades que producen falsos profesionales para que se conviertan en desempleados verdaderos, y en sus cloacas con decora’o de movimiento estudiantil, ya se importan armas largas desde las provincias para aterrorizar al país y asesinar oficiales de la Policía.

            En los barrios populares la única ley la impone el narco, el colmadón, una banca de apuestas, la prostitución con apoyo familiar y un político pragmático y ladrón, pero eso sí: solidario como un bombero.   

            Antes esta panorama de antifé, ¿cuándo comenzamos todos a hacer lo inevitable para alcanzar lo imposible?

            ¿Qué hace cada uno de nosotros porque esto cambie?

            ¿Cómo romperemos el círculo vicioso que hace de cada ciudadano el verdugo de sí mismo, y de la democracia una gran mentira?

            Si la democracia no sirve para que los pueblos alcancen un mayor grado de felicidad, tranquilidad y paz, más temprano que tarde los pueblos comenzarán a desconfiar de esta democracia y su cinismo.  

            ¡Qué vaina, don Radha! Para vivir en libertad, la gente debería demostrar primero que tiene un corazón digno de ejercerla.

             

            

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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