El Bulevar de la Vida

Inteligencia militar y democracia de un solo partido

 

            Ni las iglesias casi todas, con sus pastores chéveres y sus curas de la base.  Ni mi dilecto monseñor Agripino, el mediador nacional por excelencia. Ni el imperialismo yanqui y su procónsul imperial tan buena gente, ni el socialimperialismo soviético que por culpa de no existir ya no envía “el oro de Moscú” para que su embajada en el país funde Frentes Patrióticos antes que el de Miguel Cocco y Guaroa Liranzo en 1996 (era el año 1972)… ni Albania que ya dejó las flores, ni los chinos de Miguel Mejía, los chavistas de Vincho o los cubanos de Hamlet. Nadie.

Nadie ha podido lograr la reunificación de los dos PRD, entre otras razones, porque para estar unidos, como para pelear, amarse o bailar tangos, se necesitan dos. Todos los caminos conducen a Roma, pero solo si usted quiere llegar a Roma.

¡Qué vaina, don Radha!

Que el PRSC no sobreviviera al doctor Balaguer y se entregara sin disimulo a los brazos dadivosos y promiscuos de un PLD- que en 1998 por propuesta de Leonel Fernández llegó a la conclusión de que para ganar elecciones había que crecer hacia el sector conservador porque el ala liberal del electorado era pro-perredeísta y más exactamente pro-peñagomista, eso se entiende; al fin, el PRSC nunca fue un partido sino una eficiente maquinaria de clientelismo electoral que cada cuatro años el Doctor aceitaba con dádivas y algún verso para hacer campaña y ganar o robar elecciones, según fuera necesario, todo eso es normal y era lo esperado. El PRSC nunca aprendió a vivir fuera de la nómina del Estado.

Lo verdaderamente triste (y sobre todo peligroso para la democracia dominicana) es la desoladora confirmación en los hechos, las reuniones y los indiscretos, de que tampoco el PRD es capaz de sobrevivir unido a la ausencia de José Francisco Peña Gómez. Y en eso está. Concentrado en convencer al país de que no merece gobernarlo.

Y si la tragedia electoral del pueblo dominicano fuera poca, resulta que desde agosto hasta ayer el gobierno del PLD no ha tenido oposición perredeísta, pero cuando Mr. Gallup y otros señores han medido las preferencias electorales, no aparece ni la sombra de una tercera fuerza, quizás porque los partidos supuestamente progresistas, alternativos, han confundido su objetivo político que es el gobierno peledeísta y no Leonel Fernández, y han olvidado que son partidos políticos creados para alcanzar el poder y no una ONG a lo Finjus o PC; como también han olvidado que no se gana popularidad electoral en los tribunales sino en las calles del barrio y de las propuestas… Si por juicios fuera, desde 1988 la FNP gobernaría el país.

Tal que así estamos los dominicanos, con un PLD en el poder, más solo que un museo de madrugada, un bar en las mañanas, unos ojos sin su amada.

Y así, con un PRD incapaz de mínimos acuerdos y una supuesta izquierda  desfasada como un suegro, poco futuro tienen la democracia dominicana.

Como decir “inteligencia militar” en los años setentas, hoy hablar de “democracia de un solo partido” es una contradicción en los términos. (Que pena que Hipólito y Miguel no me lean. Con Hipólito hablaré mañana en El Bulevar con Pablo por CDN. Por lo menos me queda Luis Abinader… le voy a mandar un DM a su Twitter). Con permiso.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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