El Bulevar de la Vida

Un embajador revolucionario, liberal y progresista

«Napoleón para ellos fue un señor italiano (…) que no hubiera perdido Waterloo con la ayuda de los americanos». A. Cortez.

Los hemos tenido de todas las tendencias, maneras, éticas, costumbres y preferencias. Héroes y canallas. Por tener, en más de una ocasión hemos tenido lo peor de la gran house americana.  

Por aquí han pasado proxenetas de la infamia, lobistas del oprobio, consejeros de narcos, contertulios de «sophistas», aduladores de la sangre, maipiolos del dinero, testaferros del dolor, impotentes prepotentes, imperiales e imprudentes.  

Hoy toca el turno a James «Wally» Brewster, un señor capacitado, exitoso, centrado, honrado y honorable, y a quien el ser miembro y militante defensor de una minoría discriminada (los homosexuales) lo convierte en revolucionario, demócrata liberal y progresista.

Hoy la militancia liberal en las izquierdas democráticas no incluye el intentar fusilar mediática o literalmente a las caras visibles del empresariado nacional o amargarse resentido por el triunfo ajeno, sino defender con firmeza a las minorías excluidas y discriminadas. E incluso defender a mayorías discriminadas y excluidas, como las mujeres, los pobres o los mulatos con más café que leche en su cóctel racial.

Cuando hablamos del nuevo embajador estadounidense estamos hablando de un señor (si es homosexual, gallero o futbolista no importa ni es importante), que no tiene deudas de sangre con este pueblo ni con el suyo. Hablo de un Mr. que no conoció el Plan Cóndor de Kissinger que preñó a América Latina de dictaduras, dictablandas y torturadores. Un señor que era muy joven cuando «la embajada» decidió apoyar el derrocamiento de Bosch, o cuando nos invadieron los marines para impedir el regreso a los mandatos de nuestra Constitución.

No participó Mr. Brewster en el diseño de aquella lista macabra elaborada entre la embajada y los golpistas, era el año 1966, a cuyos miembros se les dio a elegir entre la compra o la muerte, o incluso entre la muerte o ser el resto de la vida una caricatura de pose y decoración izquierdista.

Dedicar su vida a defender los derechos ciudadanos, que incluye la libertad de cultos, de expresión y de preferencia sexual, política o deportiva, no es una tara sino un mérito. Habla muy bien de un ser humano del siglo XXI militar y ser solidario con las luchas de todas las minorías excluidas y discriminadas, incluida la minoría  homosexual. Su preferencia sexual ni importa ni debió ser noticia.

En fin, ni homosexual ni heterosexual. Ni stereosexual ni metro. Con que sea respetuoso de la dignidad y la soberanía del pueblo dominicano es suficiente, señor embajador.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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