El Bulevar de la Vida

Volver a Ortega sin olvidar a Gasset

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El literato (periodista) no es otra cosa que el encargado en la república de despertar la atención de los desatentos, hostigar la modorra de la conciencia popular con palabras agudas e imágenes tomadas de ese mismo pueblo para que ninguna simiente quede vana» 

Eso de ahí arriba lo escribió Ortega y Gasset, que fue columnista antes y durante todo lo demás, y como muchos otros autores de letra grande de ahí arriba lo escribió Ortega y Gasset, que fue columnista antes y durante todo lo demás, y como muchos otros autores de letra grande primero escribía sus libros en los diarios.

Tenía razón el maestro: Hay que despertar la atención de los desatentos.

Ahora es cuando más necesitamos “hostigar la modorra” a través de la literatura con salsa periodística o mejor, con un periodismo salseado de literatura, aderezado con un chin de político descreído al pesto, que para mí, una columna es un ensayo de soneto vertido con esmero y tres adjetivos en una crónica de vida porque vuelvan a parir las amapolas, ay, y si quiere, que entre el mar, al fin… “siempre caza palomitas, cualquiera que anda cazando”, advertía don Atahualpa.

La gran fortuna de un columnista está en la credibilidad de su firma, lo he dicho antes y es cierto, pero también tiene que ver con su capacidad para motivar, incitar, informar con salero y estimular reacciones ciudadanas de las buenas. Caerle atrás a don Ortega sin descuidar a Gasset. En eso debemos estar los escribidores de diarios, opinadores de radio, mortificantes en TV, más que en andar vendiendo elogios o justificando olvidos,  ay, que esto de la dignidad y el decoro se oye bonito, camaradas, pero jode bastante, fuego por arriba y por abajo, y por más buenas atenciones que le dispensen a uno los príncipes del poder y la economía, la tarjeta de crédito hay que pagarla. (Por suerte la vida enseña que las sombras sirven para distinguir la luz, como el estiércol nos hace respetar la flor).

Ahora que la sociedad occidental se ha ido perdiendo en los decora’os, y se han descuidado la enseñanza de las humanidades en los pensum de las escuelas y universidades.

Ahora que cambió la familia, se nos murió el barrio y no nos lo dijeron.

Justo ahora que la sociedad dominicana es apenas un “morideros de pobres” incitados cruelmente a la delincuencia mayor y cotidiana, es ahora cuando debemos insistir en “hostigar la modorra de la conciencia popular” que para eso estamos.

Mientras solo seamos votantes, poco queda por hacer.

No puede existir democracia en un país sin demócratas.

No se puede vivir en la “cité” de la civilización democrática sin ciudadanos demócratas que la habiten.

La política y los políticos sólo llegan hasta donde el mandato popular y ciudadano les convida. Ni más ni menos.

Entonces, volvamos a Ortega sin olvidar a Gasset, y de la mano de Umbral realicemos un periodismo de alerta «que mantenga a los ciudadanos avisados, a las putas advertidas y al Gobierno inquieto». Con su permiso, que don Radha está esperando.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor general y conductor del programa McKINNEY: La Entrevista. Sábados 11:00 p.m. para Color Visión. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809-321-8146 (móvil).

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