El Bulevar de la Vida

El Centro León, don José y la joven de amarillo

 

 

A don José León.

        De aquella tarde, recuerdo especialmente a la joven de la blusa amarilla, que en el lado derecho del patio, al pasar y saludarnos, detuvo sin querer la brisa y se llevó el sol entre sus dedos de pianista adolescente.

         Pues, claro que recuerdo aquella tarde, Rafael Emilio. Como debe recordarla don José León, a quien al felicitar di la queja porque ni la seguridad ni el protocolo del evento pudieron darme razón de aquella mujer de blusa amarilla.  (Todavía, cada vez que voy al Centro León la busco entre las exposiciones o los versos, el de Barnet, por ejemplo: “No vengas, lo que quiero es esperarte”).

         Diez años después, uno sigue sin poder olvidar aquella muchacha de la blusa amarilla, como tampoco puede olvidar el acto de presentación en sociedad del Centro León. Era octubre.

         Hoy, el Centro es todo lo que prometía ser y mucho más. Si existe un espacio en esta media isla donde usted puede respirar dominicanidad y orgullo patrio, lo guarda entre sus paredes, tertulias, exposiciones (y alguna joven andaluza de Jaén, con una blusa amarilla), ese es el Centro León, convertido en el gran escaparate artístico y cultural de la nacionalidad dominicana, el paradigma de solidaridad empresarial con su pueblo, la mejor expresión de lo que es capaz una familia agradecida de una patria generosa y buena.

         Los pueblos agradecen. Las muestras de afecto, respeto y cariño hacía don José León y su familia, confirman que tuvo razón don Eduardo, cuando en 1964 se inventó un premio, soñó un museo, y entré todos, 39 años crearon un centro cultural que es hoy ejemplo mundial.

         En 2030, nadie recordará si la familia León Asensio tuvo mucho o poco dinero, si sus ventas empresariales fueron muchas o pocas. A nadie importará el tamaño de sus villas o la marca de sus autos, sus cuentas o sus bancos. Posiblemente, sólo en alguna universidad se leerá entre líneas aquel libro de Roberto Cassá sobre la historia e importancia de la cerveza en la vida dominicana; pero todavía en el próximo siglo, esta patria dolorida y casi vencida en sus traiciones, tierna y fallida (como un amor impertinente de blusa amarilla y ojos brujos), tendrá un centro cultural y artístico para celebrar lo mucho o poco que le quede de nación. Y ese centro, el Centro León, será el legado de una familia, de un apellido que habrá sobrevivido entonces al tiempo y sus crueldades.

         Gracias don José León Asensio. Muchas gracias por hacer sido humano cuando pudo haber sido apenas un rico más y poco menos! 

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Botón volver arriba
A %d blogueros les gusta esto: