El Bulevar de la Vida

Las cavernas

«Sería fantástico que todos fuéramos hijos de Dios». J.M. Serrat.  

            Tal que el pasado viernes, terminábamos el bulevar afirmando que si el presidente Medina quiere “hacer lo que nunca se ha hecho” en el tema migratorio, solo tiene que mandar a aplicar la ley de migración, su reglamento y el proceso de regulación que él manda, y en adición firmar una Ley de Amnistía que reconozca la nacionalidad dominicana de los algo más de 22 mil seres humanos que nacieron en Dominicana, hijos de ciudadanos haitianos que el Estado trajo al país a trabajar fundamentalmente en la industria azucarera e inscribió en el registro de la JCE. (En el CEA están esos archivos).

            Aunque es bueno destacar que el asunto no es jurídico, sino político y sobre todo económico empresarial. Tanto así, que si el presidente Medina tomara esa decisión -justa y humana-, lo de menos serían los celos del Tribunal Constitucional porque lo de más sería el tener que enfrentar a sectores del mediano y sobre todo del gran capital que con sus Medios, sus “medias”, con sus periodistas, sus abogados y sus intelectuales, y por supuesto con sus millones de dólares, “crean” la opinión pública y “dirigen” la percepción electoral y las preferencias de los votantes, (favor releer La espiral del silencio, de doña Noelle-Neumann), y lo que es más grave política y electoralmente: lo hacen en un país donde la mitad de sus habitantes incluidos algunos profesionales del derecho, del periodismo y muchos de la política no superan una prueba de lectura comprensiva, con la agravante de que en ninguna parte del mundo se ejerce con tanta vehemencia, irrespeto y desvergüenza, la ignorancia. (Insulta quien ha perdido las ideas o nunca las ha tenido).

            El Presidente Medina, que hasta ahora y a partir de sus decisiones en torno a casos como el de Bahía de las Águilas o Barrick Gold ha mostrado valentía y disposición a batirse con molinos de poder que no de vientos, (y le ha ido tan bien que es hoy el mandatario mejor valorado del todo el continente), debe atreverse a romper la rueda de componendas y corrupción que nunca ha dejado de rodar y rodar en la vida política, económica y social de nuestro país. No es con una economía con sectores productivos aletargados y parasitarios, -cuya competitividad en un mundo globalizado depende de una mano de obra semi-esclava y sin derechos- como avanza un país y se alcanza el desarrollo sostenible y la civilización.

            Sería una decisión heroica pero arriesgada, lo admito, señor Presidente. Nunca nadie se ha atrevido a tanto. ¡Parecería un haraquiri! Pero si bien, nadie está obligado a lo imposible, si debería obligarse a ser justo y humano. Como es humano evitar un genocidio civil, un cementerio de hombres vivos, e impedir la creación de un sistema de apartheid y guetos, que retornaría la República Dominicana a las cavernas, en una especie de inquisición jurídico-migratoria que la comunidad internacional no puede y no va a aceptar. 

            Hablo de unas cavernas de las que ciertos señores en su ambición desmedida, a pesar de su english sin acento, su Romana, su Aspen y su Vail, su París, una misa, dos maestrías, tres Yulendis y diez años de visa gringa… no han salido nunca.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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