El Bulevar de la Vida

De allantes, Jung, Montesquieu y autoengaño

            Comencemos con don Mario para situar el problema y ofrecer el consejo: “De vez en cuando hay que hacer una pausa, contemplarse a sí mismo sin la fruición cotidiana (…) y no llorarse las mentiras sino cantarse las verdades.

            A los dominicanos nos matan los decoraos, las apariencias. Allantamos mucho al otro, sí, pero lo peor es que nos allantamos a nosotros mismos.

            Ocurre, por ejemplo, con el número de universidades e institutos superiores reconocidos como tales por las agencias del Estado: Suman más de cuarenta. Pero de esas casi cincuenta instituciones, por lo menos dos terceras partes son colegios  malos “de quinta categoría porque no hay sexta”, en donde se gradúan unos autoengañados señores que reciben un título, por ejemplo, de licenciado en Derecho, tan válido como el de Luis Miguel Pereyra o Marisol Vicens, Juárez Castillo o Cristóbal Rodríguez, y buscarán un empleo que no encontrarán porque no están preparados para desempeñarlo. Finalmente, desesperados, harán de chofer durante una campaña a un político de la partidocracia, quien al triunfar pagará los servicios prestados con una “botella” en una consultoría jurídica de una institución del Estado, tan desolada de verdaderos abogados, que para pelear en los tribunales debe contratar abogados de verdad. O en el peor de los casos puede ocurrir que los jóvenes “licenciados” no encuentren ese político amigo en campaña, y serán entonces un club de frustrados desempleados por los siglos de los siglos, maldiciendo después de cada cerveza en el  colmadón barrial “a este país de mierda” donde los empresarios “narcotraficantes” y “lavadores de activos” “sólo contratan a los “blanquitos” de la PUCMM o UNIBE.

            El asunto plantea un drama humano y desolador. Pues esos “graduados”, a pesar de su ignorancia en la materia de “su profesión”, se consideran abogados, psicólogos o comunicadores sociales de verdad, y ya sólo están dispuestos a trabajar en esas funciones para las cuales no han recibido ni poseen las mínimas habilidades.

            Hablo de abogados que consideran que Montesquieu es apenas un monte que esta ready, o sea, en “kiu”/cue para actuar; psicólogos para quienes Jung (Carl Gustav) es tan solo la primera palabra que define un “frio-frío” en Baní, o licenciados en comunicación social que están seguros de que “habemos” periodistas “cerios” porque “ello hay“livertad” de prensa.  

            Que somos el país del allante, oiga usted. Las apariencias nos matan. El decora,0 nos enamora.

            Desde siempre y por herencia hemos sido unos acomplejados mulatos, juerguistas andaluces pasados por África; raros señores esforzados en allantar y mentir a los demás, pero ya ven, hemos tocado fondo y llegado al peor de los escenarios posibles: hablo de que ya no sólo pretendemos (vano esfuerzo) engañar a los demás, sino que en nuestra torpe alienación hemos llegado a creernos nuestras propias mentiras, a engañarnos a nosotros mismos, y todo por no leer a Goleman ni citar a don Mario: “De vez en cuando hay que hacer una pausa, contemplarse a sí mismo sin la fruición cotidiana (…) y no llorarse las mentiras sino cantarse las verdades.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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