El Bulevar de la Vida

La patria somos todos. Justo ahora.

Al fin, a más banderas menos patria.

            Ahora que la histórica irresponsabilidad del Estado dominicano nos ha llevado al ridículo mundial que representa intentar un apartheid surafricano en la América morena y en pleno siglo XXI, con una sentencia desesperada de un Tribunal Constitucional que buscaba crear lo que ha creado y provocar que algo ocurriese como ha ocurrido, o sea, “hostigar la modorra” para que haga el Estado lo que nunca ha hecho, que es conminar a los señores financiadores de campañas electorales, la os mulatos descafeinados del agroempresariado y la construcción a pagar impuestos y seguridad social por contratar sus negritos, dominicanos de siempre o haitianos recién llegados. (Ahí está el centro de todo esto).

            Justo ahora, cuando andamos todos medio locos, histéricos ante la evidencia de la historia, siglos de olvido y explotación esclavista y miserable, indescifrable, antihumana… Justo ahora, cuando se quiere reinventar el país matando civilmente a sus hijos negros, olvidados y pobres. (¿Qué es un hombre en el polvo cotidiano del único país que conoce, el mismo que él ha ayudado a construir y ama?) Justo ahora, cuando lo irracional nos lleva de Hitler a la fusión, de la fusión a Hitler, o sea de Extremo a Extremo pero sin Michael Miguel que por lo menos es de izquierdas.

            Justo ahora, cuando anda uno perdido buscando el centro, la sensatez, el lógico discernimiento, ahora que uno anda averiguando en qué momento nos decidimos los dominicanos  a serlo solamente a partir de negar lo que también es nuestro, nuestros pobres macilentos, traicionados, irredentos. 

            Justo ahora, cuando la pasión y los complejos vencen la mínima objetividad, y nuestro “nacionalismo” sólo llega hasta el Masacre a pie, ¿Do you know?. Justo ahora, es solo asunto de tiempo una marcha de reafirmación de una nacionalidad (¿recuerdan las de “reafirmación cristiana” para tumbar a Bosch?), una nacionalidad acomplejada, negadora de sí misma, que es hoy más incompleta que nunca, sencillamente porque “ellos” (los hermanos negros de los mulatos descafeinados que aquí somos casi todos) no están.  

            Justo ahora, hoy o mañana, insisto, tendremos pancartas, proclamas chauvinistas por una nacionalidad que no está en peligro, pues aquí lo único que peligra es la dignidad humana, los valores universales de la democracia y los derechos humanos de nuestros hermanos.          

            Justo ahora, aparecerán las banderas, pero no olviden que a más banderas en las calles, menos patria es una patria.

            Parafraseando a Cabral, digamos que si la tienes que exhibir  tanto para sentirla tuya, entonces, “todavía no es tu mujer…”, ay, que una patria, como un gran amor, si es nuestra, no tenemos que exhibirla como un mueble, sino disfrutarla y dignificarla con abrazos, cabalgatas, puros besos, tempestades de mar y una bahía solitaria. Pero también y sobre todo con apoyo, solidaridad, respeto. Justo ahora y más que nunca, la patria somos todos. Todos. 

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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