El Bulevar de la Vida

La noche

            El Estado dominicano es cada vez más incapaz de ofrecer las más mínima seguridad a sus ciudadanos. Y si esto no fuera suficiente, la fuerza designada por el Estado para esa función (ofrecernos seguridad) hace justo lo contrario, o sea, acosarnos, chantajearnos, “picotearnos” por la cena o el desayuno, sobre todo si es usted un hombre decente.

            Siempre es bueno recordarlo: Este es un país de una anomia durkheimniana tal, que el ciudadano común siente más temor ante una “patrulla policial” que ante una banda de asaltantes.

            Así estaban las cosas, cuando ahora nos enteran de un aumento en el impuesto de porte y tenencia de armas. Y eso ya es demasiado. No me ofrece seguridad quien debería ofrecérmela, me asalta para cenar… y cuando obtengo un arma para defenderme y defender a mi familia, el Estado cada vez me aumentan más los impuestos por tenerla o portarla.

            Tenemos una Constitución cuyos contenidos más liberales y progresistas son irrespetados flagrantemente por el Estado ensimismado en mantener su popularidad, ¡y dale que te pego! “Que en política, maquinini, solo se hace lo que conviene… que no se debe contrariar a nadie que organice misas, compre papel y DVD al por mayor, y pueda financiar campañas para ganar elecciones”.

            O sea, mis señores, que para gobernar, para ser Estado, y para aplicarles todas las leyes que diseñan unos congresistas que en un porcentaje preocupante piensa con faltas de ortografía, sólo existen en este un país unos 76 mil empresas/ciudadanos empresarios, a quienes todo se le pega. Hablo de que tenemos un Estado, hemos tenido gobiernos, que sólo son capaces de hacer cumplir las leyes a quienes no pueden contrariarlo con huelgas terroristas, lobbys mediáticos como perros de presa, instituciones religiosas representadas por Torquemadas de la tierra y otros especímenes del cinismo, la violencia física o la difamación.

            Hablo de un Estado que es incapaz de ofrecer paz a nuestros muertos en los cementerios. Eso, don Radha, que somos un pobre país donde un señor empleador financia campañas y convierte a políticos en millonarios para que estos le garanticen la existencia de un ejército de semi-esclavos indocumentados y sin derechos; llegando al extremos de promover la creación de un sistema de apartheid con más de medio millón de dominicanos hijos de indocumentados, que 30 o 40 años atrás documentó el Estado para cortar caña en sus bateyes. Hablamos de un acto de arrogancia, xenofobia, miseria y crueldad, impensable en gente con alguna nivel de instrucción, (algunos muy instruidos), que reza a Dios, según mis fuentes, habla inglés o francés y tiene diez años de visado gringo y de Schengen. Entonces, a quien pueda interesar, si no es mucha molestia y no le daña el resto de la semana, le informo aquí que Mandela vive, vive; y el día en que muera estará más vivo nunca.

            Joder, don Radha: “¡Qué oscura que está la noche. ¿No habrá salido el sol? O acaso Dios y la María se habrán quedado dormidos».

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor general y conductor del programa McKINNEY: La Entrevista. Sábados 11:00 p.m. para Color Visión. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809-321-8146 (móvil).

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