El Bulevar de la Vida

República Dominicana ante el mundo

 “Pero aprenderás un día, soldadito boliviano,

que a un hermano no se mata,

que no se mata a un hermano”. Nicolás Guillén.

 

            Al decidir aplicar la sentencia del Tribunal Constitucional, que despoja de la única nacionalidad que poseen a los hijos de ciudadanos haitianos que contrató para trabajar en sus ingenios, el Estado dominicano está presentando al mundo civilizado, globalizado, multipolar e interdependiente, la peor de las credenciales posibles.

            Hasta ahora, la mayoría de los contenciosos migratorios presentaban el drama de un emigrante de un país pobre que llega a un país rico sin el visado correspondiente. Al paso de los años, el señor es un ilegal que debe ser deportado, pero hacerlo crea ya un drama humano y familiar que trasciende lo legal, toca los derechos humanos, esto conmueve a la opinión pública y entran ahí los organismos internacionales y las ONGs de solidaridad y defensa de los derechos humanos en todo el mundo.

            En casos excepcionales, para encontrar solución al drama humano que la aplicación de una ley de migración provoca, los estados otorgan una “gracia” o “amnistía”, a través de un proceso de regularización. Es lo tradicional. Y los dominicanos que hemos vivido en Europa o EE.UU. en momentos cruciales de la migración latinoamericana a esos países bien que lo sabemos.

            En el caso de los dominicanos de origen haitiano a quienes se les pretende despojar de su única nacionalidad, el asunto es inusualmente grave, humanamente inaceptable y políticamente cínico e irresponsable.

            Si partimos de las valoraciones de prácticamente todos los organismos internacionales a los cuales pertenece o pretende pertenecer nuestro país, o de las apreciaciones de los países con quienes tenemos tratados de libre comercio, ¿qué ocurrirá con la República Dominicana al presentar al mundo esta credencial de genocidio civil, inaceptables en pleno siglo XXI?

            ¿Dónde quedan los compromisos del Estado dominicano, que voluntariamente aceptó ser miembro de Naciones Unidas, OEA, CIDH, y tiene tratados de libre comercio con países que ya se niegan a comprar productos agrícolas que producen manos indocumentadas, sin derechos, y sobre explotadas por eso mismo? ¿Seguirán llegando el cacao y el banano dominicanos a Italia o Alemania con estas condiciones y decisiones del Estado Dominicano?

            ¿Puede ser atractivo turísticamente para Europa, Canadá, Estados Unidos un país con prácticas muy cercanas al genocidio civil y el apartheid?

            En fin, ¿cuáles serían las implicaciones para nuestro país, de la aplicación de la sentencia 168/13 del Tribunal Constitucional?

            Para saberlo, el sábado, 11:00 p.m., por Color Visión, presentaremos a Nassef Perdomo Cordero y a José Alejandro Ayuso, doctorados en derecho constitucional e internacional, respectivamente, quienes serán cuestionados por un servidor, con la participación especial nuestra especial invitada, Miralba Ruiz, que no solo es la excelente profesional de la comunicación que todos reconocemos, sino también una joven preocupada y ocupada por los problemas de su país.

PD: Para esta invitación a Miralba, hemos obviado su condición de seguidora de las Águilas, que es en verdad un defecto que la hace humana, una imperfección doliente pero tolerable que  su inteligencia, gracia y belleza compensan. Con su permiso. ) 

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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