El Bulevar de la Vida

Con las riendas perdidas

A doña Sophía M. B. 

El asunto es sencillo: el país ha perdido las riendas de su caballo, por no entender que primero fue Dios y después el hombre que, como se sabe, sólo es Dios cuando ama y es amado. (Dios es el pueblo o por lo menos su voz. Recuerden a los griegos).

            Hablo de definición de prioridades, eso. Irresponsabilidad ciudadana y empresarial de unos señores subsidiados hasta el meo, y lo peor, un inexistente partido político que sea capaz de existir para las actuales y futuras generaciones y no para las próximas elecciones que dijo alguien que ahora no recuerdo. Es cierto, señor: “En política sólo se hace lo que conviene”. Pero a la afirmación le falta la pregunta: ¿conviene a quién?

            Indignados y rabiosos, consternados e incapaces, así andamos los dominicanos, “Vencidos” sin León Felipe, y sin siquiera un Serrat para que lo cante. Así andamos. No ha sido el amor “el que nos ha quedado grande”, -como en la canción-, sino la civilización y el desarrollo humano, la decencia y el respeto al otro, ignorantes como somos de que “siempre lo mejor de nosotros son los otros”. Pienso en las Paola de cada quien y sonrío.

            Hoy somos lo peor de los dos mundos, atrapados en los laberintos de una postmodernidad que nos hace pasar, sin ruborizarnos, del Ipad al motoconcho.

            Nuestra incapacidad para definir prioridades es de antología y llanto. Tuvimos un Metro antes que calidad en la educación para todos, o salud para esa criatura que nace (mortalidad infantil), o amor o familia para una adolescente embarazada por falta de una mínima educación sexual que la iglesia católica, con su innegable poder político, prohíbe que el Estado ofrezca a sus jóvenes, y lo hace con tan chulera arrogancia, que parecería que Torquemada vive y el PLD es el Opus Dei, que uno ya ni sabe. (Menos mal que Francisco, don Radha, Francisco).

            Pero es noviembre, y no puede uno comentar lo fallida de esta sociedad sin norte, sin pensar en la NO violencia contra la mujer, cuyas muertes aumentan como la peste medieval, mientras el Estado invierte más en el vehículo de un funcionario, que lo que recibe mensualmente la fiscalía de Santo Domingo o Santiago.

            Ya amanecerá algún día. Quizás a este invierno tan largo lo salude feliz, algún atardecer, la primavera; y a tantos sueños truncos y tanta sombra de pena las vencerá pronto un rayo de sol, una esperanza.

            Así estamos y así andamos, don Radha. Indignados y rabiosos, pero sobre todo vencidos. Tan vencidos, que ya ni siquiera Serrat quiere cantar a León Felipe en el bar de mi esquina, aunque hace tres lunas y dos copas de sueños que le ruego: “Hazme un sitio en tu montura, caballero derrotado, hazme un sitio en tu montura, que yo también voy cargado de amargura… 
Y no puedo batallar”. (Poema Vencidos, de León Felipe, musicalizado por Joan Manuel Serrat) 

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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