El Bulevar de la Vida

Perdón por la tristeza

 

 

         Las miserias humanas y el irrespeto nos están ganando la partida a todos los dominicanos. A los de origen africano como los McKinney, a los de origen Cubano/español como los Cavada o los Ortega, o los libaneses como el Andy.

         Que la Patria se está quedando «sin coroneles que le escriban», sin poetas que le canten; eso, que nos estamos quedando sin fe, entre germanas intenciones, muertes innecesarias, asaltos a dolor armado, balas perdidas, nacionalidades arrebatadas por servir al capital feudal y anticristiano que no quiere trabajadores con derechos sino dominicanos muertos.

Así vamos los domimicanos de todos los orígenes: Negados a entender que un país puede sobrevivir sin partidos en quienes creer, sin políticos en quienes depositar la fe; sin el ombligo ni las braguitas que detuvierno la marcha de azul en aquella bahía nuestra, ay. Hablo de sobrevivir sin el mar de su pelo, sin el sol de su mirada en fuego.

Créamelo, don Radha, que usted sabe de estas cosas.

Un país puede sobrevivivir sin curas barriales que salven el alma y defiendan el pan de los pobres; hablo de sobrevivir sin colmadones barriales donde descansa la nueva dominicanidad, como si un Centro León de la gozadera y el “cógeloqueestuyo” fueran; existir sin “frías”, néctar de estos estos dioses «populosos y bebentinos» que somos casi todos los dominicanos si canta el Torito y una mulata de buen ver nos pregunta la hora.

No tengo dudas, don José. Un país puede sobrevivir, como sobrevive un hombre a la ausencia de la piel que guardaba una blusa amarilla que iluminó una inauguracion hace ahora 10 años. Sobrevivir a la ausencia de las muchachas de Doña Herminia (que es mucho decir), a las de Morillito, (y ya me callo), pero necesita que sus hijos crean en la posibilidad cierta de que algún día llegará aquí el futuro y se instalará en el parque Colón la civilización y la decencia, el decoro y la nobleza.

Perdón por la tristeza. Ya les dejo, que por ahí andan buscando a los “traidores” a una patria inexistente que traidores a TODOS los dominicanos que somos la verdadera patria se inventaron, y Huchi Lora, aunque Patricia se lo ha pedido, no quiere ya que Johnny Ventura le cante a “Marina”, “que bailaba tan bonito cuando tocaba Agapito”.

Perdón por la tristeza de patria, pero es muy duro enterarse -porque Minou y Arlette me lo recordaron anoche-, que entre Manolo y Minerva, y entre el Camaño de 1965 y el Fernández Domínguez y el Bosch de siempre, nos legaron una patria libre, una democracia en ciernes, y nosotros, irresponsable y traidores, no hemos sido capaces siquiera de saber ¡qué coño! hacer con ella, salvo verla perecer, matar civilmente sus hijos, arrabalizar su vida, cualquierizar sus dones, y cada cuatro años subastarla a unos señores del capital y los partidos, como un simple naipe de corazones.         Perdón por la tristeza. Este BULEVAR no me lo tienes que pagar, Camino. Este va por la casa. Ahora mismo llamo a Don Pepín y se lo digo. Con Perdón. 

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor general y conductor del programa McKINNEY: La Entrevista. Sábados 11:00 p.m. para Color Visión. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809-321-8146 (móvil).

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Un comentario

  1. Este articulo es excepcional, extraordinario, esa misma tristeza vengo arrastrando desde hace diez años cuando decidi dejar mi pais y buscar en otras tierras lo que la mia me nagaba. Y como usted aun espero que llegue el futuro y con él la decencia , el respeto y la gratitud a los que por nuestra patria dieron sus vidas.

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