El Bulevar de la Vida

La centenaria corrupción que nos habita

A la bella dama, a pesar de su escote, no se le da bien eso del respeto o las buenas formas. Y es que la señora es cada vez más dadivosa (más puta quise decir, don Radha).

            Pero eso sí, ella es  también la más popular, y sin ser Dios (ni parecerlo) está en todas partes, y habita entre nosotros como los labios de la SophíaM cuando la sueño o si la imagino entre tardes

            La muy doña, por ejemplo, está en cada administración de gobierno, está en el funcionario público que con el apoyo del sector privado crea grupos corporativos para múltiples tareas de latrocinio descarado o no, bien o mal licitados, ¡qué carajos!.

            En verdad, la corrupción que, -como la SophíaM es rubia, tímida e intelectual como si fuera una Gioconda casada con Jung,- llegó al género humano para quedarse. La historia está ahí para confirmarlo.

            Entiéndase que no hablo exclusivamente del Estado dominicano, cuya corrupción interna es fácil, palpable y se demuestra cada día con una simple auditoría visual por relojes, ropa de marca, novias “buenonas” de infarto, carteras de un tal Luis, alias El Botón, y ante quien de Oscar de La Renta es un mendigo.

            Aunque lo cierto es que van rápido los muchachos. A los nietos de los grandes ladrones de viejos regímenes de siglos pasados les costó más de una generación exhibir sin pudor la fortuna que ellos agrandaron, pero cuyo pecado original en RD siempre ha sido el mismo: el Estado, la Corona. Y es que el capitalismo tiene sus reglas que son más o menos vulgarmente ejecutadas según el nivel de desarrollo institucional de cada país.

            La corrupción va con el hombre, lo entendemos, pero quien no debería acompañarle siempre, con su sonrisa burlona de madame en retiro, es la impunidad.

            La impunidad es el gran fracaso de la democracia dominicana y toda su partidocracia, porque es el sistema que hace rodar la rueda y hace ganar elecciones. El PLD y el PRD saben bien de eso, brillantemente precedidos por los balagueristas, que en eso del erario eran mas modestos pero no por falta de intenciones sino por falta de Presupuesto. 

            Es la lógica de la democracia burguesa y sus imperfecciones en una sociedad atrasada, injusta, e inequitativa. Mientras exista un electorado que prefiera los electrodoméstico a los argumentos y los apartamentos del Estado a los conceptos, rodará la rueda y poco cambiará la cosa.

 

            Es este el “sistema” que explica por qué todo partido político que llegué a la presidencia tiene la necesidad urgente de crear sus grupos de multimillonarios y/o fortalecer algunos de los existentes; como a través de diferentes prácticas, tendrá que crear/fortalecer “su” clase media.  Para los pobres, siempre y cuando quede algo, siempre habrá una “borona” para entregar en ceremonia en el Bar Lucía, mientras Víctor Manuel cantará a coro con la Belén: “El hombre que inventó la caridad, inventó al pobre y le dio pan”.

            Como ven, el tema de la corrupción no es tan simple como agarrar de “sambá” o arepa banileja (candela por arriba y por abajo) a Félix Bautista en tal o cual medio de comunicación, a Guido o Hernani en el anterior, a Inchausti (de los Inchaustegui, de Baní), a Michelén o Almonte cuando Jorge Blanco, no. Y ya está.

       Si aquí algún día vamos a hablar de corrupción con franqueza y un poco de locura, tendremos que recordar aquel cigarrillo Premier, cuyo slogan me remonta al origen de la inmensamente mayoría de las fortunas nacionales: Recuerden: “Premier. Sabor a pueblo. Sabor a pueblo en Premier”.

            

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Botón volver arriba
A %d blogueros les gusta esto: