El Bulevar de la Vida

El privilegio de ser Maestro

 

 

Al profesor McKinney y a la profesora Yolanda, por supuesto.

            Uno de los grandes aciertos del presidente Medina ha sido apoyar con los hechos y el dinero a la educación dominicana.

            Sin embargo, al gobierno, y a la sociedad civil (de la mano de mi dilecto Monseñor Agripino), se le está olvidando lo principal.

            El gobierno acaba de anunciar a través del Pacto Educativo una serie de acciones todas positivas: La construcción de dos institutos técnico superior, que comprometerá a los bancos a desarrollar “programas de crédito educativo, con “gracia” y tasas inmejorables, dará facilidades para la creación de institutos por parte del sector privado, exigirá a las universidades privadas el aumento de becas a los mejores estudiantes (pobres) del sistema público, a quienes entregará un estipendio mensual. Y dará especial impulso a la modalidad de educación virtual.

            Hasta aquí, todas son acertadas decisiones. ¡Y qué bueno!

             Sin embargo, insisto, al señor  gobierno se le está olvidando lo principal para poder lograr el aumento de la calidad de nuestra educación.  

            Está demostrado que el eje de un aumento en la mejoría de la calidad educativa parte de la necesidad de priorizar al alumno y sus necesidades, respetos y libertades, (ver el exitoso modelo finlandés), pero sabido y aceptado esto, inmediatamente hay que afirmar que es el maestro quien con su buena formación y su vocación, puede garantizar con la ayuda de los demás actores del sistema, la calidad de la enseñanza. El alumno es la flecha pero el maestro es el arco.  

            En lo que va de esta gestión, el gobierno ha aumentado ya un 30% al salario de los maestros, pero lo ha hecho a los casi 71 mil profesores de todo el sistema, sabiendo como sabe, que antes de estas inversiones está el trago amargo, el difícil paso de sacar del sistema a aquellos docentes que se demuestre (como se demuestra cada vez que se realiza cualquier evaluación) que no están en capacidad de realizar la urgente y fundamental labor.  

            El trago es amargo, impopular y electoralmente torpe. Pero no siempre se puede gobernar para los electorales; a veces, como en el caso de la educación, se ha de hacer para las futuras generaciones.

            Si realmente quiere mejorar el sistema educativo, el gobierno debe dar el doloroso paso de pensionar –excepcionalmente con el 100% de su salario- a todos aquellos que no califiquen para seguir siendo maestros, y de inmediato llamar a un concurso público para escoger a quienes sí tienen calidades y vocación para la tarea. Claro que hay un drama humano que resolver, y hay dinero para resolverlo.           

            Es más que urgente iniciar el rescate de la educación dominicana, que desmontado el modelo hostosiano, con democracia y todo, en lo único que ha mejorado ha sido en la cobertura.

            Hecho esto, a TODOS los maestros del sistema se les habrá de ofrecer toda la capacitación, pero también la mejoría constante de sus condiciones laborales y socioeconómicas. Hablo de rescatar ya el orgullo y prestigio de ser maestro. (Y quien escribe es hijo y nieto de maestros).

            Que sea un privilegio ser maestro, y no solo por el reconocimiento sino por las inmejorable condiciones socioeconómicas, de estímulos y premiaciones que esto represente.  O sea, Presidente, el maestro, joder, el maestro. 

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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