El Bulevar de la Vida

Luto por el 27F

 

            Ni Duarte, ni Espaillat ni Bosch (apenas 7 meses) gobernaron. Ni las ideas que inspiraron a los Trinitarios aquellos, o las que nacieron en La Habana en 1939, las del profesor de 1973 han gobernado nunca el país. No.

            El precio pagado por el revolucionario PRD o por el liberador PLD fue dejar de serlo, y convertirse cada uno en su momento en un arroz con mango pragmático y feroz, sin otra ideología o principio fundacional que ganar elecciones, conquistar y mantener el poder… así lo hicieron. Entraron en sintonía con lo que un mercado electoral les exigía y todavía siguen ganando elecciones… y perdiendo la fe, matando la utopía, venciendo todos los asombros.  

            No puede ser casualidad, descuidos de Dios o “mala leche” de alguna virgen celosa o un santo impotente. No. Algo ha de explicar por qué el fracaso de todos los proyectos liberales en 170 años de intentos.

            Duarte encendió la llama, pero Santana, el conservadurismo hatero, quemó la casa y con aquel artículo 210 de la Constitución primera comenzó el presidencialismo, caudillismo, personalismo de los dominicanos. Cada dominicano lleva dentro de sí mismo, en silencio o en voz alta, un pequeño Trujillo que le brota llegado el momento, o sea, llegado el poder, por mínimo e insignificante que sea.

            Tal que  170 años después de la cosa, seguimos en lo mismo… y empeorando, pues hasta hace algunos años sobrevivía una esperanza, aún se respiraba una utopía entre la inmensa minoría de siempre, pero ya ni eso. Perdida la capacidad de asombro, es la era del “sálvese quien pueda” “y si quiere que entre el mar”, al fin, el mal aquí nunca ha perdido.

            La política es ya una práctica empresarial, cosa de montos y mantos de impunidad y lo demás se resuelve; y lo que es más triste, es así, no por culpa de un tirano represor o un ejército de marines sin pañuelo pisoteando una patria; no ombe, no, ahora todo es más trágico y triste. (“Una cosa es morirse de dolor y otra cosa es morirse de vergüenza”, don Mario).

             En verdad no se trata del imperialismo, de Santana o Trujillo, sino de nosotros, de usted y yo. De la vergüenza de tener que ver cómo el mercado electoral, unos votantes ya sin fe, pérdida hace años la capacidad de asombro, prefiere electoralmente a Trujillo sobre Duarte. Y no olvidemos que el voto es secreto. Los ejemplos sobran, asombran y asquean.

            Hoy no entiende uno por qué tanta celebración y festejo, en realidad con un Tedeum de rezos, ruegos, perdones y penas en una iglesia de barrio pobre, y oficiado por un cura de los de Dios, (por el padre Serrano, por ejemplo), era suficiente. Dios y la María están ocupados. Vuelva Ud. mañana. Patria o muerte… nos vencieron. 

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor general y conductor del programa McKINNEY: La Entrevista. Sábados 11:00 p.m. para Color Visión. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809-321-8146 (móvil).

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Botón volver arriba
A %d blogueros les gusta esto: