El Bulevar de la Vida

Partidocracia, elecciones y una milonga


“No quisiera que vuelvas pero te espero”. Milonga. Horacio Guarany.

           La partidocracia nacional vive alocada en el reinado de sus “éxitos”, amparada en la antifé de una sociedad entregada a la teoría del “sálvese quien pueda” que los filósofos Heidegger y Kierkegaard en sus textos resumen con la siguiente frase: “Haga usted lo que tenga que hacer, y no se deje joder”. ¡Brillante!

            Precisamente, ese viejo reinado de nuestra partidocracia (PLD/PRD) es lo que explica que pasen los años (1997) y el país siga sin tener una Ley de Partidos ni un Código Electoral que impongan cierto orden y equidad en las elecciones.

            Vuelve y rueda la rueda enredada en el cinismo de quienes de tanto ganar y repartir han llegado a creer que pueden ser al mismo tiempo salvadores y sepultureros del país, como si no supieran que para una patria no existen cementerios.

            Treinta y seis años después, la democracia dominicana ha logrado superar el fantasma del fraude vulgar en elecciones, (dobles o falsos padrones, urnas en los patios, u “operación palito”), lo que amenaza ahora los procesos electorales no son ya esas viejas mañas, sino el ejército clientelar que cada gobierno aumenta y afina, los recursos del Estado que los miembros de la partidocracia utilizan según su cuota de poder pero con la misma intención, la poderosa mano del narcotráfico -cada vez más presente y determinante-, y finalmente, los dineros que sin supervisión alguna aportan los nuevo o viejos ricos que los gobiernos crean -o hacen más ricos- cada cuatro años, para que les financien elecciones y les mantengan cuando estén en la oposición.

            El día en que en RD un partido gane unas elecciones con una ventaja inferior al uno por ciento, entonces estará en peligro la paz social y hasta la democracia, como estuvo en aquel martes de mayo 2012, si el candidato opositor a Medina, don Hipólito, en las últimas semanas de la campaña no se hubiese convertido en la suma de todos los errores posibles, y un pedazo del PRD no se hubiese quedado mirando el techo de la Casa Nacional.

            Lo que en aquel martes evitó una tragedia no fue la mediación sino el margen de ventaja, (4.26%), los 193,274 dominicanos que prefirieron a Medina sobre Mejía.

            ¡Vaya vaina! Al PLD no le conviene el orden, las reglas ni la transparencia electoral porque es el beneficiario actual de esas ausencias, y al PRD tampoco, porque se considera la única alternativa y al volver espera beneficiarse de lo mismo. ¡Joder!

            Ante tal escenario, a los ciudadanos sólo nos queda crear un movimiento social sin protagonistas y a lo 15M madrileño, que tome pacíficamente las calles y plazas del país un “lunes verde” cualquiera, y le exija a los señores establecer YA reglas de juego, antes que sea demasiado tarde y cualquier mayo electoral nos dé un susto la historia, y se nos desparrame esta democracia nuestra, -puta, cínica y papelera-, sí, pero mejorable si cada quien hace lo suyo, que para perfectas las dictaduras y su sangre, amor.  

            Frente a los desafíos de nuestra democracia, y la marrullería fullera de la partidocracia reinante los dominicanos no podemos seguir comportándonos con la indecisión lastimera del  torpe enamorado que, apoyado en don Horacio dice a la amada: “No quisiera que vuelvas pero te espero, eres como un castigo de idolatría. Si vivo por tu amor por tu amor muero, y si tú te murieras me moriría. No quisiera quererte pero te quiero”. 

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor general y conductor del programa McKINNEY: La Entrevista. Sábados 11:00 p.m. para Color Visión. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809-321-8146 (móvil).

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