El Bulevar de la Vida

De vuelta a casa. Regreso al Listín Diario.

 

El 17 de mayo de 2003, “con el alma en una nube”, indignado e impotente, me despedí de los lectores del Listín Diario de la siguiente manera:

“Estas son mis palabras de adiós a tantos lectores amigos que me han acompañado en este bulevar que me inventé para ver la vida pasar y saludarla”.

“Este es el último Bulevar de la Vida que se publica por ahora en el Listín Diario”.

“Las razones, como los hechos están ahí: Lo que debió ser la instalación de un administrador judicial por mandato de la ley de lavado de activos, se ha convertido en “La noche de San Bartolomé” del periodismo nacional, y no hablo de BANINTER, que es cosa de banqueros y de justicia, sino de libertad de prensa. Y yo no soy banquero sino periodista, o más exactamente “escribidor de diarios” que es mejor”.

“Para BANINTER y sus ejecutivos nunca he pedido nada más que Justicia, como para la prensa no pido más que libertad. En el caso del Listín Diario, se trataba simplemente de instalar administradores judiciales para preservar sus bienes pero los señores del Palacio Nacional llegaron con sus directores de prensa a destruirlo mediante la desvalorización. Pero el Listín Diario no es una rotativa ni un edificio, sino un sello de credibilidad que ha costado 113 años construir. No puedo escribir para un medio ocupado, como no podría ser feliz en mi patria invadida o bajo la bota de un tirano. El bulevar, como la vida, continuará, claro que continuará”.

Y continué. A los pocos días, don Pepín Corripio me ofreció las páginas de El Nacional y allí me fui por estos diez años. Conocí mejor a don Pepín, y tomé clases de periodismo telefónico con Radhamés Gómez Pepín, a quien desde entonces he llamado don Radha, y quien además de orientarme periodísticamente todo este tiempo, compartió conmigo parte de la sabiduría de sus años. Cuando una vez se negó a publicar la columna, ofendido fui a visitarle. Desde la sabiduría de sus años, me brindó café y me demostró que una frase de la columna atentaba contra el diario pues era pasible de justificar una demanda judicial… la retire y los amores continuaron hasta hoy. No es tan fiero el león como lo pintan. Y además es solidario hasta el error “y si quiere que entre el mar”.

Diez años después, ay, Calle de la Veracruz, “no hay plazos que no se cumplan ni deudas que no se paguen”, volvemos a nuestra casa que ya no está invadida, y ha vuelto ha dirigirla quien nunca debió dejar de hacerlo, mi fraterno y viejo amigo de banilejidad compartida, mi dilecto Miguel Antonio Franjul Bucarelly, que es corresponsable de este regreso y se lo agradezco.

Diez años después vuelvo a mi Listín Diario… y estoy lleno de pasiones, me pueblan algunas ironías, dos o tres desengaños y muy pocos rencores.

Volver es empezar… pero más viejo, media vida me mira en un espejo, y sólo tengo mi voz para entregarles. El mundo anda borracho de intereses, se ha internado la utopía en “El 28”, pero vuelvo a estas páginas, sudoroso, y caliente el corazón… para quererles.

 

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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