El Bulevar de la Vida

El Estado, el Club y la renuncia de Minou

Imagen        La DGA. Recientemente, en un encuentro con el director de Aduanas, Fernando Fernández, nos enteramos de los logros de esa institución. Hablo de estadísticas tan halagüeñas, como el que entre los años 2013 y 2014 allí las recaudaciones crecieron 15 por ciento, pasando de RD$21 mil a RD$24 mil millones. Sólo en lo que va de 2014, la tasa de crecimiento acumulado de esas recaudaciones alcanza el 37 por ciento. La DGA-RD ocupa el segundo el puesto en el ranking global de eficiencia y recaudaciones de toda América Latina. Hasta aquí todo es un verso, una prosa romántica que se completa con el dato de que en la DGII bajo la dirección de Guarocuya Félix las cosas andan por la misma línea de eficiencia recaudatoria. Sólo en el primer cuatrimestre de 2014, la institución logró un aumento de un 17 por ciento en sus recaudaciones con relación a igual periodo de 2013. Pero hay un problema.

            Un problema y un verso. Mientras el Estado y sus agencias son cada vez más eficientes para recaudar los dineros desde los bolsillos de quienes declaramos impuestos e importaciones, y aplicar la ley a quienes se atreven a violarlas evadiendo o no declarando sus actividades, al mismo tiempo existe otro Estado incapaz de aplicar la ley a todo grupo, banda o “mara” de vocación terrorista, que pueda dañarlo de alguna manera. El más reciente ejemplo de esa incapacidad estatal para hacer cumplir/respetar la ley a los violentos de cuchillo, bate y pistola, lo vivimos esta semana, cuando una banda misógina de vocación pirómana y homicida bloqueó el tránsito de la avenida 27 de Febrero, convirtiendo el polígono central en un “hormiguero patea’o”, afectando la vida y el trabajo de miles de ciudadanos, la mayoría de ellos pobres.

            La pregunta. Si lo dicho hasta aquí es poco, lo conversado en la noche de este martes en el Palacio Nacional, donde hubo hasta reunión de emergencia para decidir si se aplica o no la ley a los señores del volante y del terror, debería colmar la paciencia de los ciudadanos que tendríamos que ir pensando en -pacíficamente- tomar las calles cualquier lunes de amarillo o azul. Y es que ante tanta consternación, surge espontanea la pregunta: ¿Hasta donde es posible que los dominicanos sigamos viviendo el drama de que en el Estado Dominicano sólo existan leyes, eficiencia y autoridad para estas ser aplicadas al honorable club de los pendejos, sin que más temprano que tarde peligre la paz social y con ella la democracia y sus valores? “¡Sabrá Dios! Al fin de cuentas, “uno no sabe nunca nada”, salvo estar seguro de que “estamos tocando el fondo”, sólo que a la partidocracia reinante de morados y blancos, con su cleptocracia impune y sus ricos blindados, no les ha llegado el E-Mail ni han recibido aún el mensaje de WhatsApp que se lo anuncia.

            Minou Tavárez Mirabal. De Minou y su renuncia del PLD deberemos hablar más adelante, pero mientras llega la hora, les dejo unos versos que, según mis fuentes, anoche en «La cafetera” de El Conde, don Atahualpa Yupanqui escribió para ella:

La sangre tiene razones que hacen engordar las venas.

Penas sobre pena y pena hacen que uno pegue el grito.

La arena es un puñadito, pero hay montañas de arena”.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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