El Bulevar de la Vida

Argumentando contra el éxito

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Recientemente, la dirección del PLD organizó un seminario sobre formación política para sus dirigentes. A la hora del inicio de la actividad, donde debían estar debidamente sentados unos 500 señores que habían sido formalmente invitados, había menos de treinta.

La baja asistencia de los peledeístas invitados a ese seminario con fines “conceptualizadores” y formativos es el reflejo de lo que es hoy el PLD y también de lo que ha dejado de ser.

El PLD es hoy una muy exitosa maquinaria que se reúne cada cuatro años en torno al Comité Político, se deja asesorar de españoles o brasileños, vuelve a enterrar a Bosch después de muerto, le reza un Padre Nuestro de homenaje al doctor Balaguer y ¡Zas! se lanza a las calles a hacer lo que se tenga que hacer, que al fin, no jorobe Ud. Sr. McKinney, “la historia la escriben siempre los vencedores, con la mala leche de saber que, nostálgicos, sólo la leerán los perdedores”.

Llegadas las elecciones, los morados salen a las calles bullosas e inseguras de Dominicana a buscar votos a cualquier precio y de cualquier manera, a neutralizar a sus adversarios de la partidocracia and friends, si es con argumentos mejor. Hablo de salir a convencer y/o comprar todo lo comprable que es mucha gente en un país que como el resto de Occidente, además de pobre se ha quedado sin Marx y sin Dios, sin hogar y sin familia, y en donde la CREES aún no se conoce mucho, aunque el otro día Selman y Collado me presentaron a Mr. Hayek (el austríaco) en Constanza. Pero ese es otro tema.

Salen al ruedo electoral los peledeístas con sus balagueristas formas y luego, aunque usted se indigne, implacables van llegando los resultados: Cinco victorias consecutivas con más del 50 por ciento de los votos… y el voto es secreto. (Joder. Qué difícil me está saliendo esta columna, qué difícil esto de argumentar contra el éxito.)

¿Hasta donde funcionará este pragmatismo de puta madre, esta metodología cínica, clientelar e implacablemente eficiente de los señores del PLD? Dios en su sabiduría absoluta y la María Magdalena en su ternura de domingo por la tarde lo sabrán. Pero lo que nadie puede negar es que nuestro electorado está compuesto en su mayoría por unos millones de votantes que, perdida la fe y las ilusiones, y sin haber escuchado nunca a Cabral sólo aspiran a que el gobierno “haga por ellos, lo que ellos no hacen por ellos ni por nadie”. Y ahí está el detalle. Pero debo insistir: ¿Hasta cuándo funcionará esta exitosa metodología neobalaguerista pero basada en la demoscopia y sus mandatos, que combina -sin inmutarse- lo análogo de una repartidera de cajas con alimentos a madres famélicas, con lo digital de un discurso teorético y conceptual que supera a Gidenns y a Touraine sin sonrojarse? Es difícil hacer de pitonisa a esta hora de lo hechos, pero dado que la alternativa al PLD es un partido (el PRD) con todos los defectos éticos de los morados pero más torpe que un enamorado no correspondido, y más egocéntrico que un argentino criado en La Habana, todo apunta a que en 2016 siga el país apostando a lo que en 1999 bauticé como “el mal menor”, y que ha devenido en ser “el amor posible”, según las preferencias de los electores dominicanos. (Favor no confundir sus opiniones con la realidad de los hechos. Gracias.) Hablo de un “amor civilizado” y ascético, que se adapta sin titubeos éticos ni “dolines” morales a las exigencias del mercado electoral, y ahí están los resultados. El gran mérito (¿o la condena?) del PLD es haber aprendido “cómo le entra el agua al coco”, y descubierto que primero fue el huevo y después la gallina que, como se sabe, “cuando le falta el gallo a cualquier pollo se arrima”.

Tanto aprendió de Balaguer, Fouchet, Maquiavelo y Robert Green este PLD, que hoy sus posibilidades de continuar dirigiendo el país no dependen del PRD, que hace todo para evitar ganar elecciones, ni del CONEP -que como todo gremio empresarial no tiene más religión ni Dios que sus capitales-, sino de que se mantenga el entendimiento con respeto entre Danilo, Leonel y Margarita que, como se sabe, son los tres que echaron a Pedro-PLD en el pozo de la victoria en 2012, y a junio 2014 siguen siendo los tres mejor valorados por los votantes para ocupar la presidencia del país.

Este es el PLD de hoy. Un PLD que Leonel, Danilo y Temo Montás, a partir de aquel ya histórico café en aquel despacho en 1995, han convertido en una maquinaria pragmática y terrible, sintonizada con las características éticas y las aspiraciones primarias del mercado electoral dominicano… y ahí están los resultados.

Quizás por todo lo anterior se me ha hecho tan difícil escribir este bulevar. Precisamente, por lo difícil que es argumentar contra el éxito.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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