El Bulevar de la Vida

Una simple carta de divorcio

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“…hoy, en esta noche fría, casi como ignorando el sabor de soledad compartida, quise hacerte una canción para cantar despacito como se duerme a los niños, y ya ves, solo palabras sobre notas me han salido. Palabras, que al igual que tu y que yo, ni se importan ni se estorban, se soportan amistosas… más no son una canción” Patxi Andión.

Desde hace más de 10 años, cada cierto tiempo publico esta carta en el Bulevar. Ella ganó, en 2004, el III Concurso Antonio Villalba de Cartas de Amor. Como la República Dominicana y todo Occidente es un inmenso club de divorciados, solteros, reincidentes en el desolvido, o victimas felices de amores impertinentes por imposibles, se la dejo de regalo en este viernes con vocación de sábado. Ahí les va. Buen provecho:
«Estimada Cristina:
Ayer recibí una misiva de tu abogado donde me invitaba a enumerar los bienes comunes, con el fin de comenzar el proceso de divorcio.
A continuación te remito dicha lista (…)
COSAS QUE DESEO CONSERVAR:
1. La carne de gallina que salpicó mis antebrazos cuando te vi por primera vez en la oficina.
2. El leve rastro de perfume que quedó flotando en el ascensor una mañana, cuando te bajaste en la segunda planta, y yo aún no me atrevía a dirigirte la palabra.
3. El movimiento de cabeza con el que aceptaste mi invitación a cenar.
4. La mancha de rimel que dejaste en mi almohada la noche que por fin dormimos juntos.
5. La promesa de que yo sería el único que besaría la constelación de pecas de tu cuerpo.
6. El mordisco que dejé en tu hombro y tuviste que disimular con maquillaje porque tu vestido de novia tenía un escote de palabra de honor.
7. Todas las horas que pasamos mirándonos, besándonos, hablando y tocándonos. (También las horas que pasé simplemente soñando o pensando en ti).

COSAS QUE PUEDES CONSERVAR:
1. Los silencios.
2. Aquellos besos tibios y emponzoñados, cuyo ingrediente principal era la rutina.
3. El sabor acre de los insultos y reproches.
4. La sensación de angustia al estirar la mano por la noche para descubrir que tu lado de la cama estaba vacío.
5. Las náuseas que trepaban por mi garganta cada vez que notaba un olor extraño en tu ropa.
6. El cosquilleo de mi sangre pudriéndose cada vez que te encerrabas en el baño a hablar por teléfono con él.
7. Las lágrimas que me tragué cuando descubrí aquel arañazo ajeno en tu ingle.
8. Jorge y Cecilia, los nombres que nos gustaban para los hijos que nunca llegamos a tener.

Con respecto al resto de objetos que hemos adquirido y compartido durante nuestro matrimonio (el coche, la casa, etc.) puedes quedártelos todos. Al fin y al cabo sólo son eso: objetos.
Por último, recordarte el número de teléfono de mi abogado para que tu letrado pueda contactar con él.
Afectuosamente, Roberto”

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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