El Bulevar de la Vida

La Jornada Extendida: Una gran oportunidad

 Familia y Educación. Todos los problemas nacionales al ser analizados a profundidad encuentran “la esperanza de posibles soluciones o mejorías” en la familia y la educación. Sobre la familia dominicana, comencemos por admitir que por factores que tienen que ver con la emigración del campo a la ciudad, los avances de la mujer en la lucha por sus derecho incluida su inserción en la vida laboral, más la crisis de inequidad que esta etapa del capitalismo ha generado, entre otros, cambió. La familia dominicana cambió y las estadísticas lo demuestran. Hoy en la mayoría de los hogares sólo está presente uno de los padres y muchos casos no hay ninguno. Hablo de unos padres que ante su ausencia total o parcial sustituye la abuela, una tía y hasta una prima. La familia de hoy es una nueva familia que ningún gobierno puede cambiar por decreto. Hablo de la familia que esta postmodernidad ha traído, con unas relaciones de pareja –inicio de toda familia- que son ya como los muebles de IKEA: atractivos, fascinantes, pero hechos para que duren cinco años… en el mejor de los casos. La vida es una sola y ahora. Y hasta el corazón lo sabe. Educación y familia son fundamentales para la creación de ciudadanos y la disminución del número del número de dominican homo sapiens que es un vulgar votante de compra y venta que como advierte Cabral, “espera que el Estado haga por él, lo que él no hace por él ni por nadie”.

 Un orgasmo político educativo. Si queremos vivir en la paz social que se supone ha de traer la democracia verdadera, hay que comenzar a crear ¡Ya! un ciudadano responsable y consciente de sus derechos pero también de sus deberes. Esto sólo se logra a partir de la familia y la educación… y un Estado comprometido en cumplir y hacer cumplir sus propias leyes, dispuesto a frenar la impunidad para que esta sociedad deje de ser una incitación a la delincuencia. De la importancia de la educación ni hablemos, pues ese es un tema más manoseado que el manubrio de un autobús de la OMSA. Entonces, reconocidos estos dos elementos, familia y educación, como instrumentos fundamentales para alcanzar alguna vez la civilización que supone una igualdad de oportunidades para todos, o en plan del viejo Marx y su socialismo: «de cada cual según su capacidad y a cada cual según su necesidades” (y su esfuerzo), uno afirma aquí que esto de la Jornada Extendida, que se viene montando desde el ministerio de Educación, primero en la gestión de Josefina Pimentel y ahora con acelere full del actual ministro de la cosa, Carlos Amarante Baret, es la mejor noticia de los últimos años… desde que aquella mujer te dijo que si, ay, o tu Paola cumplió los 18.

Que sepan nuestros pobres, que de ocho de la mañana a cuatro de la tarde sus hijos estarán en un centro educativo de donde saldrán desayunados, merendados, educados, almorzados, hecha la tarea, y “practicados” en su deporte favorito, eso es un orgasmo político y educativo, amor.

 

Un CIUDADANO bilingüe y respetuoso de la Constitución. La Jornada Extendida ha de ser el centro de los planes educativos del país, solamente igualados en importancia por la capacitación y dignificación de los maestros, ejes determinantes, -favor leer sobre los éxitos del modelo finlandés- para el éxito de la educación de nuestros jóvenes. Ella representa la gran oportunidad de esta sociedad en bandolera, víctima fatal de un capitalismo que al triunfar sobre el “socialismo real”, en vez de volverse más humano se ha vuelto más salvaje, insensible y desigual. Eso. Maravillosa oportunidad de formar/crear -no el hombre nuevo, que remite al ciudadano que no pudo crear el socialismo y por eso se jodió-, sino a un ciudadano respetuoso de la Constitución de la República y poco más, casi nada.  

 

Para no perder las ilusiones: ¡Un ciudadano! Eso. Un ciudadano bilingüe, bien formado en matemáticas, ciencias, e historia, que sea la expresión de la Constitución Dominicana que lo rige y gobierna. Un ciudadano con derechos y deberes, educado para entender que vive en un sociedad laica y con libertad de cultos que rige un Estado que tiene como función esencial “la protección efectiva de los derechos de la persona, el respeto de su dignidad y la obtención de los medios que le permitan perfeccionarse de forma igualitaria equitativa y progresiva dentro de un marco de libertad individual y de justicia social compatibles con el orden público, el bienestar general y los derechos de todos y todas”, que dice el artículo 8 de la Señora. La tanda extendida y sus mieles son un orgasmo político educativo para embarazar de esperanza a un país que se niega a perder sus ilusiones.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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