El Bulevar de la Vida

Guido y su victoriosa derrota

Dia-y-Noche

 

«Atreverse siempre al amor. Y a Dios que reparta suerte, o mejor, que Afrodita reparta besos» P.M.  El amor, por ejemplo. 

Los amores del votante dominicano con el PRD son peores que la enfermedad del “aguiluchismo militante” que padecen ciertas fiscales santiagueras, desde el mismo Santiago, pasando por La Vega, cruzando el Distrito y llegando a la provincia Santo Domingo. Esa enfermiza devoción por un equipo, por un partido político, es lo que uno llama “amor impertinente”, y que García Márquez bautizó hace mil años como “amor contrariado”. Los psicólogos hablan de dependencia emocional o apego.

La dependencia efectivo/amorosa/electoral de los votantes dominicanos por el PRD parece obra de Borges en su “Amenazado”: “Esta habitación es irreal: ella no la ha visto. El nombre de una mujer me delata. Me duele una mujer en todo el cuerpo”. El PRD es esa mujer innombrable.

El comportamiento de gran parte de la dirigencia del PRD es un striptease (con tubo y todo, amor), un retrato de lo que es y lo que ha llegado a ser y hacer la clase política dominicana pero muy en especial ese partido que no sabe uno ya qué travesura le queda por hacer para perder el amor del electorado nacional.

Revisemos los hechos:
En una estrategia que buscaba dejar fuera del partido a sus adversarios, el equipo de Vargas Maldonado se inventó la reinscripción obligatoria, lo que dejaba fuera de ese partido a todo el que no se reinscribiera. A partir de esa medida, a todas luces ilegal, se diseñó entonces un padrón o listado de votantes que uno imaginaba era la suma de los seguidores de Miguel más los 175 mil que, perteneciendo al PLD, sospechosamente aparecieron en ese listado. Pero no.

Mientras esto ocurría, Hipólito y Luis Abinader (que tienen todavía bajo su liderazgo a la mayoría de los “nombres propios” del PRD) soltaban en banda al PRD de la franquicia y se dedicaban con urgencia y esmero a la creación de un nuevo partido, y al mismo tiempo a la formación de un gran frente opositor al PLD y al otro PRD: La Convergencia.

Así estaban las cosas, hasta que hace unos meses, un análisis más sociológico que político llevó a Guido Gómez a una conclusión que será determinante en su carrera política. Guido y analistas y cientistas sociales amigos descubrieron que ni en su propio padrón, diseñado a su imagen y semejanza y sin el mínimo atisbo de oposición, tenía Vargas la mayoría de los que en él aparecían, y que era posible el Milagro que la Dra. Ortiz Bosch no pudo realizar en 2004 por culpa de un discurso machista leninista en Santiago. Y así, el hijo de Maximiliano, el Moreno, se lanzó al ruedo y se la jugó.

Llegó el día D, el 20J, y ocurrió entonces lo temido pero esperado: Una vez más, el PRD presentaba la peor de sus caras posibles. Una vez más su harakiri no cesaba y sucumbía a la tentación del caos, la anarquía, y hasta a la violencia… Pero algo había cambiado. A partir de esa penúltima bellaquería perredeísta del domingo, suma fatal de todas las torpezas y errores, un nuevo liderazgo había surgido y había sido reafirmado en las bases de un PRD ahíto de dirigentes mediáticos y de notas de prensa que no dirigen ni sus casas.

Se había encendido la estrella de un Guido que al perder había ganado, y todo por haber tenido el coraje de atreverse, lo que demuestra una vez más que las cosas para ser posibles no tienen que ser probables, que para pescar la tilapia del electorado perredeísta hay que mojarse algo más que la espalda. Y Guido se empapó.

Los hechos del domingo han convertido a Gómez Mazara en el vocero autorizado de una parte importante de los que en el país votan blanco. Y dado el amor contrariado de parte del electorado dominicano con el PRD, esa es una fortuna y una gran oportunidad para el joven político.

Una vez más, queda demostrado que sólo quemando las naves se conquista México, sólo cruzando el Rubicón se llega a Roma, o más correctamente, como bien lo dice el hombre de nuestros campos: “para hacer espumas hay que pararse a mear”.

Una vez más, como otras tantas veces, el derrotado ha sido el vencedor. ¡Que la Magdalena, la paciencia, la inteligencia emocional y el saber esperar le guíen!

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor general y conductor del programa McKINNEY: La Entrevista. Sábados 11:00 p.m. para Color Visión. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809-321-8146 (móvil).

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Un comentario

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