El Bulevar de la Vida

Don Vincho, la Fuerza y el Bloque

coherencia

Coherencia vinchista.
Son terribles al momento de plantear sus posiciones o descalificar a sus adversarios. Terribles y radicales, duros como un Opus Dei de la migración o un Talibán del nacionalismo decimonónico, por decir. Pero a la vez, y en “Honor a la Verdad” (que la Maridalia canta como una diosa pero afinada) hay que admitir que el Dr. Marino Vinicio Castillo y sus “muchachos” de la FNP han hecho su tarea y jugado su rol en el Bloque Progresista (BP), y han sido firmemente coherentes en sus planteamientos y análisis de la política, el mundo y la sociedad. Los amores de la FNP con el PLD vienen de lejos, exactamente del momento en que Leonel Fernández y el Comité Político (CP) comprendieron que la única forma de ganar elecciones en la democracia de partidos fuertes, debilidad institucional y escasa ciudadanía, es “barriendo pa’ dentro”, sumando y creando frentes/bloques partidarios variopintos y diversos donde haya de todo… “como en botica”.

Los radicales no ganan elecciones, amor.
Los radicales no ganan elecciones, y es por eso que existe la enfermedad del centrismo. “Ni izquierda ni derecha… manca”, que decía don Francisco Álvarez Castellanos en su Cachafú. Aunque el Profesor había observado el fenómeno mucho antes, fue en 1996, ya Presidente, cuando al intentar ampliar los horizontes del abanico ideológico de su gobierno más allá de su partido, confirmó que en Dominicana el escenario político y periodístico de la centro izquierda ñsiempre antibalaguerista- pertenecía al PRD y en especial a José Francisco Peña Gómez. Es por eso que Fernández logra convencer al CP peledeísta de que había que “barrer pa’ dentro” y dar cariño, atrayendo a las fuerzas conservadoras porque las liberales y progresistas ya tenían dueño.

Vinchismo vs. un Cid negro.
Es de ese “barrer pa’ dentro”, de ese centrismo y ese autoanularse ideológicamente, de donde surgen unos triunfos morados que han prolongado las torpezas de un PRD que a partir de la muerte de Peña Gómez lo ha hecho todo para perder el favor electoral de los votantes. Entre 1998 y 2004, José Francisco fue un Cid negro que ganó mil batallas después de muerto. Es de este escenario de donde surge el “vinchismo” de un Leonel que en 1990 era uno de los más preclaros analistas de la geopolítica mundial y la sociología de la comunicación desde la óptica liberal y progresista.

La FNP siempre ha recibido de los gobiernos peledeístas una cuota del botín del Estado muy superior a sus aportes en votos, debido a que su gran aporte ha sido fundamentalmente el defender sus posiciones en el debate a lo interno del BP, haciéndolo atractivo a los sectores conservadores.

El bloque: Un exitoso coctel de maco con cacata
Del debate democrático entre las ideas y propuestas de don Vincho, Max Puig, Miguel Mejía, Pelegrín Castillo (¡Vaya un coctel de maco con cacata para ganar elecciones!), bajo la guía de un Leonel -pragmático como un mecánico de barrio, y desideologizado como un Fukuyama de Villa Juana- de ahí debían surgir las posiciones definitivas del Bloque, pero no ocurrió así, y sólo la FNP hizo su tarea ideológica, mientras los peledeístas, aburguesados de tanto ganar elecciones ya no leían ni a Bosch. Así fue el PLD girando cada vez más hacia la derechona y el conservadurismo de la FNP, que encontró su clímax cuando Fernández llegó al exceso de autodenominarse “vinchista”, lo que fortaleció una relación entre él y don Vincho que hoy va más allá de lo político para acercarse a lo paternal. Estos son los antecedentes que explican la reunión de emergencia de la pasada semana entre el diputado Vinicio Castillo Semán y el presidente Medina, (con la mediación de Leonel Fernández, y por eso la presencia de Radhamés Jiménez, y con pasada por el “tubo palaciego” y ascensor ready a salvo de indiscretos reporteros).

Los extremos ideológicos no ganan elecciones.
Por todo esto, la FNP ni abandona el BP, ni la curul de Pelegrín, ni el “ministerio” de Energía y Minas -sin minas ni energía-, como tampoco abandona una dirección de Migración que si no se adapta a los lineamientos presidenciales centrados más en los derechos humanos que el chantaje antihaitiano y el ultranacionalismo como religión, tendrá que pasar a otras manos, justo y donde no pueda la FNP imponer una visión política en franca contradicción con la visión e intención del presidente Medina tan concentrado en dejar -al finalizar su ¿primer? mandato- la impronta de haber hecho un gobierno basado en escuchar, el respeto a los derechos humanos, la tolerancia a la diversidad, y la preponderancia de la Constitución sobre la Biblia en los asuntos del Estado. Hablo de la defensa de la dignidad humana por encima de nacionalidades, religión u oficio. Mis fuentes aseguran que la reunión se dio, pero el vino que se brindó estaba avinagrado. Pues si…

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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