El Bulevar de la Vida

La corrupción, Borges y el olvido.

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En su poema Everness, Jorge Luis Borges nos advierte: “Solo una cosa no hay, es el olvido”. Pero como el genial iluminado de las letras, -el mismo que imaginaba el paraíso en una biblioteca-, no anduvo nunca por estas pampas caribeñas, por eso no pudo enterarse de que eso del “desolvido” solo es cierto si pensamos en esos lejanos amores de adoquines centenarios, noches ganadas a la rutina, ocres paredes mirando. Pero si hablamos de corrupción administrativa, entonces todo cambia. Y es que en nuestro país a las fortunas que ha parido la corrupción de cada gobierno las lava el tiempo y el paso de las generaciones, el olvido y la desmemoria.

Una anécdota. Recientemente, en una tertulia de amigos, uno de los presentes se quejaba de la corrupción y los corruptos de los últimos veinte años, y lo hacía con nombres y apellidos. Apoyé sus palabras y me solidaricé con su indignación, porque es cierto: en nuestro país, la corrupción administrativa está poniendo en peligro la paz social y la mismísima democracia.

Todo marchó bien en la tertulia, hasta que pregunté por el nombre del contertulio de la queja. Resultó que el relativamente joven señor, muy próspero empresario, era nieto de un jerarca de gobiernos anteriores al de 1978.

El señor abuelo del contertulio, como ha seguido ocurriendo, fue uno de esos multimillonarios que la corrupción que en el país cada gobierno ha creado. Con esa fortuna parida del erario, el tráfico de influencias, el robo de terrenos del Estado y otras indelicadezas del coger lo ajeno, inició el padre del joven sus negocios, y con la fortuna de ese padre inicio él los suyos, amén de haber recibido una sólida formación bilingüe con MBA y otros versos en universidades norteamericanas.

Contra Borges 

Contradiciendo al iluminado Borges, el joven había encontrado la forma de olvidar el origen de su bienestar económico y ahora, en función chico “highclass” de mucho Country y mucho Romana, andaba convertido en todo un perínclito ciudadano preocupado por nuestros problemas éticos y nuestras indelicadezas ladronas. Aunque conoce a Borges y su poema Everness que aquí voy citando, el joven había logrado olvidar el origen de ese primer millón de pesos, ay, esa primera garantía bancaria. Lo había logrado e incluso, sospecho que si hubiese conocido la obra de Yupanqui la habría citado diciendo: “olvidar lo malo también es tener memoria”.

“Salva la escoria”.

Por todo esto, y porque en el tema los dominicanos hemos tocado el fondo, necesitamos fortalecer nuestra débil institucionalidad, crear una nueva cultura ciudadana, lograr la independencia del Poder Judicial, un Ministerio Publico liberado del yugo partidario del Poder Ejecutivo, y especialmente necesitamos que cada quien se haga sus preguntas y mastique sus respuestas para así saber si su personal historia le permite hablar tan alto y con tanta pose de ética superioridad en el tema de la corrupción y la impunidad.

Dentro de apenas 20 años, los hijos de los grandes corruptos de los gobiernos de 1978 a 2016, (hagan memoria y sufran) serán honorables señores de la sociedad civil, empresarios emprendedores, ciudadanos ejemplares, cínicos neoliberales preocupados por el país…. Y una vez más habrá Pascua en diciembre.

Sólo entonces, y a pesar de estercolero que es ya esta sociedad de poses y decoraos, al fin tendremos tiempo para releer tranquilos a Borges y decirnos: “Sólo una cosa no hay: Es el olvido. Dios que salva el metal, salva la escoria”, la salva, salva la escoria y al salvarla comete un error divino que habrá que corregir en los tribunales de la República.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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