El Bulevar de la Vida

Partidocracia, iglesia y mujer

El hombre lobo del hombre. Suicidadas las ideologías y en crisis las religiones y el ser occidental, digamos que hoy el Leviatán de don Thomas nos saluda y nos recuerda como nunca que “el hombre es lobo del hombre”. Perdida la fe y la esperanza, ahora sí que somos pobres, porque ¿hacia dónde marcha una sociedad cuyas leyes -y en especial su Constitución- son la expresión de lo que ella no es ni la dejan ser? Por si fuera poco lo padecido, ahora tendremos un Código Penal redactado en la sala quinta de la sexta reunión anual de la TODC, que es la tristemente célebre “Torquemada Opus Dei Corporation”, a la que no le basta con intentar “OpusDeizar” a una sociedad con libertad de culto (según el pedazo de papel balagueriano), sino que ahora con su Código Penal nos regresa a la diabólica inquisición, ya no para quemar sacerdotisas a las que injuriaban llamándoles “brujas”, sino para matar a simples mujeres en los hospitales, penalizando con cárcel al médico que se atreva a interrumpir un embarazo aún cuando la vida de la paciente corra peligro, o éste sea el fruto de una violación. Por su parte, y jugando a elecciones cada cuatro años, la clase política toda, con su práctica de impune corrupción por siglos (-lo que por décadas se ha hecho en la UASD o se hacía con el dinero comunista de Moscú o Pekín también es corrupción-) ha ido convenciendo a los dominicanos de que todo es bueno y válido, todo menos la pobreza.

El único delito sin perdón. Tanta desesperanza ha conducido el país a democratización de la delincuencia, la corrupción y el libertinaje. Esta reflexión/lección es lo que ha entronizado las prácticas clientelistas en el país: Todo vale menos la derrota. “Estos son mis principios e ideología partidarias, si no les gustan… tengo otros”, le dice burlón don Groucho Marx a la partidocracia reinante. En los anos setenta, (¡cómo no recordar “Siete Días con el Pueblo”!), la lucha fue por la libertad, (“… rejas que se abren, se cierran, y en ellas, hombres sepultados en vida: todavía se pretende encarcelar a las ideas”). Pero llegó la libertad entrecomillada, saludó a la democracia un poco gris y casi puta, y 36 años después nuestro problema no es ya la libertad sino la falta de responsabilidad ciudadana para ejercerla. Hablo de una democracia que de tanto no ser, ha logrado imponer en las grandes masas de votantes un clientelismo inmoral pero legal, que no legítimo, pero a quién c… le importa ya. El ciudadano ha perdido la fe en la democracia y sus instituciones, y la ha puesto en sí mismo, en la solución personal de sus problemas. Por eso, aunque condena en público a tal o cual funcionario o ex funcionario “paradigma de la corrupción”, al mismo tiempo lamenta no haber estudiado con él en la escuela de aquel barrio, compartido pensión estudiantil uasdiana, haber sido su garante para el alquiler de aquel modestico apartamentito parte atrás en aquella barriada.

El clientelismo rige la política dominicana. La partidocracia en blanco como en morado marcha feliz hacia un 2016 donde seguirá dirigiendo el Estado sin oposición ninguna. Hablo de una partidocracia “victoriosa como sus besos, terrible como un castigo, pragmática como un bombero y cruel… como su olvido”. Una partidocracia sin principios ni finales, sin ideología ni sueños, que sólo hace “lo que conviene para ganar elecciones”, alumna aventajada de Balaguer en eso de ser capaz de sacar lo peor que habita en el alma de cada ser humano. Hablo de, -en alianza con la TODC-, ganar y ganar siempre a partir de la pobreza y la ignorancia, y de haber matado la fe de un ciudadano al que tantos años de burla han convertido en un descreído votante de “damelomío”, y “sálvese quien puede”. Amén.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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