El Bulevar de la Vida

Cuando el infierno somos nosotros

Cuando el infierno son los otros

La “cuesta de enero” dominicana. En Dominicana tenemos también nuestra “cuesta de enero”, que a diferencia de la española trasciende lo económico, pues no se trata solo de las tradicionales alzas en los precios, sino que además incluye lo político y lo institucional.Si pasamos balance descubriremos que el país no avanza políticamente, e institucionalmente es cada vez más débil y su Estado cada vez más incapaz de gobernarnos, cumplir y hacernos cumplir las leyes, eso, un semáforo, por decir. Nuestra “cuesta institucional” se agrava con la “cuesta política” donde con el voto popular “siempre ganan los mismos”, (JM Serrat). Nótese que escribí, “con el voto popular”, y es que hasta 1978 en nuestro país la lucha fue por salvarnos/liberarnos de dictaduras o dictablandas, pero ahora es peor porque alcanzada ya la democracia electoral, ahora se trata es de salvarnos de nosotros mismos, que hay ejemplos que duelen, realidades que martillan: Durante años se habló de unos señores que durante la dictadura se dedicaban a la innoble tarea de buscar jóvenes hermosas en campos y ciudades para ofrecérselas sexualmente al tirano y los suyos. Pues he aquí que, 65 años después, ya sin Trujillo, abundan las madres y los padres que consienten y hasta promueven la prostitución de sus hijas. O sea que contra Trujillo “vivíamos mejor”, porque si bien vivíamos en la posibilidad del abuso o incluso la muerte, también se vivía con la esperanza reincidida y la fe empeñada en el porvenir, porque: “Mañana, hijo mío, todo será distinto y no serán prostitutas las hijas de los obreros”, como reza el poema tan coreado “en los doce años”.

La cuesta política
Nuestra cuesta política tiene que ver con la incapacidad de la clase política (que incluye la partidocracia) para generar un proyecto electoralmente viable, capaz de conectar con las aspiraciones de los ciudadanos. (No se trata tanto de aspirar como de que te aspiren). Hoy el voto se reparte entre dos ciudadanos ex presidentes, y un candidato perredeísta en el descalabro de sus aspiraciones. Hablo de Hipólito Mejía, Leonel Fernández y Miguel Vargas, a quienes acompaña la lentitud e ingenuidad incompresibles de Luis Abinader que no termina de creerse la oportunidad que se le ha ofrecido. Esta cuesta política es grave porque más que con “los otros” tiene que ver con nosotros mismos. (Para vivir en democracia se ha de tener un talante ciudadano digno de ejercerla). Hablo de un “nosotros” de votantes -que no de ciudadanos- que, descreídos y sin fe no tienen más aspiraciones que un beneficio directo y palpable del voto o la política en sí.

La cuesta institucional
Mientras el país luce políticamente repetitivo, sin ideas nuevas ni propuestas alternativas a la nada ni al momento en que vive el mundo, institucionalmente pocas cosas marchan en el país, y el exitoso Plan 9-1-1 es una excelente muestra de ello, pues con su eficiencia y profesionalidad no hace más que poner en evidencia la incapacidad de las instituciones encargadas de hacer lo que ese plan hace y deberían hacer esas agencias; es la cuesta institucional de un país que crece económicamente mientras en términos humanos de civilización y paz social se desvanece…

«Cuando el infierno son los otros, el paraíso no es uno mismo». M. Benedetti. Precisamente, el libro de Frank Moya Pons, “El gran cambio”, editado por el Banco Popular (que tuvo el detalle agradecido de enviarnos un ejemplar) muestra los grandes avances materiales, empresariales, económicos y financieros que como sociedad hemos alcanzado los dominicanos en los últimos 50 años. Sin embargo, nunca como hoy nuestra sociedad había sido existencial/ fraternal/amorosa y familiarmente tan pobre, ni había estado tan en peligro la convivencia pacífica entre los dominicanos. Y no es cosa de pesimismo. Estos peligros acecharon una vez cuando un tirano. Lo grave es que ahora los tiranos somos nosotros. Que ya el infierno no son los otros, Jean Paul, ya el infierno no son los otros.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor general y conductor del programa McKINNEY: La Entrevista. Sábados 11:00 p.m. para Color Visión. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809-321-8146 (móvil).

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