El Bulevar de la Vida

El 2015 político (2/3)

La oposición, bien gracias. Si vamos a hablar de oposición, comencemos por el Partido Revolucionario Moderno que a uno le parece -más que un partido- una especie de casa alquilada a la familia Abinader, hasta que Miguel Vargas desocupe el pent house perredeísta. Y así no puede ser. “Si el Rey ha muerto”, entonces “que viva el Rey”. El mejor ejemplo de lo que significa quemar una nave partidaria (el PRD) y dedicarse a construir una nueva (el PLD) es Juan Bosch. Además de crear formal y legalmente la institución, don Juan puso la vida en diferenciarse y desprestigiar a la que había abandonado, contra quien fue implacable hasta el abuso o la injusticia.

Don Juan recordó la inscripción en la sortija de María Estuardo: “En mi fin está mi principio”… y comenzó a trabajar. Por eso cuando en 1990 una crisis de las del PRD le dejó el escenario vacío… el PLD estaba listo para ocuparlo y lo ocupó. Pero en el PRM nadie está por la labor de don Juan, al punto de que a la fecha los votantes no conocen de sus planteamientos ideológicos, sus símbolos, y sobre todo la pregunta del millón: ¿En qué se diferencia el PRM del PRD? Pues en nada, salvo el camarero de Miguel Vargas que contrasta con la informalidad de Hipólito, que como buen agrónomo bebe agua hasta del “grifo” o llave. En el PRM todos siguen pensando como pensaban antes de salir del PRD, y en el mundo político como el empresarial es fundamental la diferenciación, como es importante tener una identidad. El PRM no tiene identidad porque la M de sus siglas no significa Moderno sino “Mientrastantamente” (sic).

Hipólito Mejía o “hacerse el muerto”. Mientras el PRM como partido no arranca, el que sí arrancó en su lucha por la candidatura presidencial fue Hipólito, que “cruza los peajes” por lo menos tres veces por semana, según mis fuentes. Es cierto que ha habido un debilitamiento de su popularidad, que ha perdido compadres y hasta ahijadas, sí, pero de Hipólito uno desconfía siempre, pues al expresidente -como a Balaguer o a Leonel- le gusta “hacerse el niño para que lo carguen” o, como los genios de Cabral, “hacerse el muerto para que lo lloren” para, el día menos pensado, ¡Zas! revivir, como revivió frente a Miguel en 2011 después de estar abajo por 41 puntos en sus propias encuestas, y como revivieron Balaguer en 1986, y Leonel ahora en 2015 después de aquel 2013 que ya quisiera olvidar mi ya viejo profesor, que de todo hace treinta años, joder.

Luis Abinader y el destete. Sobre Luis Abinader, digamos que aún le falta efectuar “el destete” que los cerditos hacen de la madre en un momento de su crecimiento. Como en literatura, donde para llegar a ser un buen escritor hay que comenzar “matando” a su madre, es decir, dejando atrás las influencias que impiden la formación de una identidad propia, así ocurre en política, y le ocurre a Abinader con Hipólito, al que debe “matar” electoralmente. Abinader, ungido por poderosos sectores de la vida económica del país como instrumento para vencer al PLD, tiene ante sí la urgente tarea de lograr que el país lo vea como un posible Presidente de la República y no como el decente y caballeroso joven político que acompaña a Hipólito Mejía en sus luchas contra Miguel Vargas; como debe estar preparado para enfrentar las marrullerías en su contra, y de paso contar con las “solidaridades” hacia Hipólito de parte del litoral peledeísta, a quien conviene que Mejía sea el candidato del PRM, tanto como al PRM le conviene que no sea Leonel el candidato del PLD. Esto es lo que explica la ausencia de oposición al gobierno de parte del PRM y sus asesores, dedicados en “cuerpo y rabia” a cerrarle el paso a Fernández, dejando la vía franca a un Danilo Medina que ha navegado con mar en calma y viento a su favor. Olvidan que a la hora de los hornos, el PLD siempre se une en su diversidad y sus querellas. Seguiremos con el tema… con su permiso.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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