El Bulevar de la Vida

El abrazo de Martín Fierro

El abrazo DM LF

Cuando el mensajero es la calidad del mensaje. Esta vez no se trataba de un plan de acoso y derribo con argumentos políticos de parte de un adversario que pudiera merecer una mínima dosis de credibilidad, no. Tampoco se trataba de una campaña negativa bien diseñada por un Antonio Sola en versión nativa, contra un López Obrador en versión local. Ni siquiera se trató de algún obcecado enemigo de “la persona”, de esos que son incapaces de escribir diez artículos sin insultarlo en por lo menos ocho de ellos. Esta vez se trataba de las palabras (sólo las palabras) un señor que en humana venganza, intentaba dañar a quien, siendo Presidente de la República, firmó su extradición a los Estados Unidos, pudiendo dejarlo permanecer aquí, donde el sistema carcelario, si pagas, -y dinero es lo único que le sobra a un narcotraficante-, puede llegar a ser un hotel de cuatro estrellas, con salidas esporádicas, mulatas y buen vino en los güikén.

El odio como preservativo político. Con un compresible resentimiento hacia su verdugo, el hombre se dejó utilizar de preservativo político para intentar dañar a un Leonel Fernández que viene del infierno de la impopularidad donde estuvo recluido durante veinte largos meses (a partir de octubre de 2012-), pero que hoy es -junto con la Dra. Margarita Cedeño- el peledeísta con mayor aceptación popular para ser candidato a la Presidencia de la República por su partido, según todas las encuestas. Fue en ese escenario donde, analizados los hechos y estudiados los antecedentes, uno se arriesgó a advertir, primero en “El Sol de la Tarde” (Zol106.5FM) y luego en su cuenta de Twitter, lo siguiente: “Una campaña a partir de llamadas de narcotraficantes a emisoras, unificará al Comité Político del PLD en torno a Leonel Fernández”. Catorce horas después se fraguó ese apoyo, que 12 horas más tarde fue expresado por una comisión encabezada por el otro líder del PLD, que además de Presidente de la República es, -a partir de lo que muestran todas las encuestas-, el líder del país: Claro que hablo de Danilo Medina.

El abrazo como mensaje. De la visita, uno destaca un elemento personal y afectivo por encima de lo político institucional. Y es que esta muestra de solidaridad al presidente de la organización morada, no se hizo en el local, o en su defecto, en la Casa Presidencial, como mandaría el protocolo, sino en su hogar. Cuando Danilo Medina, peledeísta y jefe del Estado, y sus compañeros del Comité Político llegaron a ese apartamento del ensanche Naco, no sólo estaban visitando al presidente de su partido sino también a su amigo y compañero de mil batallas, ¡con abrazo y todo! “para quien corresponda, fines de lugar y pueda interesar”, oiga usted, que eso del azar es cosa de amores impertinentes de azul y mar, ay, y no de política y menos entre políticos.

La virulencia de tu insulto es la medida de mi razón.
Lo he escrito antes: todo insulto es una derrota. Si me insultas, ya te he vencido. El insulto es algo que, escondido entre el estercolero de los resentimientos y la impotencia ante los mandatos que las reglas de la democracia imponen, aparece nauseabundo cuando se han perdido los argumentos o peor, cuando nunca se han tenido. La virulencia de tu insulto es la medida de mi razón. Entonces, anden, vengan, argumenten, honorables, argumenten y convenzan a los dominicanos de que el PLD no debe seguir gobernando el país, que quizás tienen razón, pero háganlo desde una propuesta política de mínima credibilidad, no utilizando de preservativo político a quien vencido ya ante el juicio literal, y el de la historia, está dispuesto a difamar con virulencia extrema a quien siendo Presidente de la República hizo lo que tenía que hacer. Y no olviden releer el Martín Fierro, que a los Medina and Fernández, ya ven, les ha dado muy buen resultado hacerlo. Con su permiso.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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