El Bulevar de la Vida

El problema

No basta. Y ahí está la sentencia. Hasta ahora, en medios ni redes ha ocurrido el más mínimo debate jurídico sobre los argumentos del juez. Ni razonamientos ni contra razonamientos. El imputado es culpable y ya está. No fue eso lo que decidió la Justicia pero eso es lo de menos, para eso existe la otra justicia, la mediática, la de cada quien en su cuenta de Twitter o Facebook.

Hablemos claro: A Ud. y a mí, el imputado puede parecernos culpable. La lógica ciudadana -no jurídica-, podría tener esa percepción y decirnos eso. Pero resulta que no basta nuestra percepción, ni nuestra “auditoría visual” para condenar a nadie ante un tribunal. No bastan, aunque fuera uno el más ético de los aguaitadores nacionales, y aunque sea usted, amigo lector, un portento de moralidad viviente. No basta, aunque lo dijeran Don Negro Veras, Chaljub Mejía o Bello Rosa a coro, para mencionar tres ciudadanos que han sabido honrar la vida con su honestidad y sentido del honor. Pero no bastaría. Y no puede bastar, porque el día en que sólo sea suficiente nuestra opinión, percepción y «auditoria visual» para condenar a un ciudadano en un tribunal, entonces estaremos llegando a la barbarie hacia donde quizás nos dirigimos. Y será peor el remedio que la enfermedad.

Una tentación inevitable. Así como ciertas «lunas repetidas» son una tentación inapelable, así la corrupción es una tentación inevitable en las sociedades humanas. La que es EVITABLE es la impunidad, que entre muchas otras cosas se evita con un régimen de consecuencias, que en el país nunca se ha aplicado.

¿Qué hacer?. Qué hacer cuando en una sociedad tradicionalmente las clases empresarial y política se han nutrido, han apoyado y han fomentado la impunidad para, a través de la corrupción y sus trucos, acumular, unos; y alcanzar el poder y mantenerlo, otros. Eso. Qué hacer en un país donde la corrupción es el ascensor socio económico por excelencia, y la impunidad es la electricidad que le impulsa. Por dónde comenzar. Cómo enfrentar este sistema de hacer negocios, de acumular y ganar elecciones, en un país donde la corrupción es una práctica socialmente aceptada e incluso electoralmente valorada y muy admirada.

La poesía. En poesía, pregunta González: “Qué sería tú nombre sin ti”. Desde el análisis más cínico y frío, pregunta uno: ¿Y qué sería de un partido en la lucha por el poder, sin la financiación legal, ilegal o legalizada de los señores? Y hablo de TODOS los señores, y de TODAS las fortunas: De las excepcionalmente honestas y bien habidas, (que de haberlas haylas), de las ya legalizadas por el paso del tiempo y las páginas sociales, o las todavía ilegales por su relativa juventud en el business, pero que limpiaran los nietos… con el tiempo, como ha ocurrido siempre. En fin, qué sería de nuestros partidos sin su “ración del boa” de los delincuentes de variados cuellos, cuellos blancos, negros cuellos, ensangrentados cuellos de muerte, o con una línea de cocaína en la tarjeta, sucia la corbata.

El Culpable. La fiebre no está en las sábanas. Los preservativos son para el sexo. El señor Bautista podría ser o no ser culpable. En términos personales, como les ocurre a tantos, mi auditoría visual lo condena. Pero resulta que yo no soy juez sino periodista, y aspiro a vivir en un Estado de Derecho, con unas garantías ciudadanas y un respeto al “debido proceso”.

El verdadero y gran problema. El gran problema de esta sociedad, no es un señor supuestamente corrupto y financiador eficiente de las últimas victorias electorales del PLD, sino la innegable verdad de que en casi 54 años de finalizada la tiranía, lo único que sus políticos, sus dueños y todos los ciudadanos hemos logrado democratizar ha sido la corrupción impune a todos los niveles y en todos sus estamentos, profesiones y oficios. Ese sí es nuestro gran problema.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor general y conductor del programa McKINNEY: La Entrevista. Sábados 11:00 p.m. para Color Visión. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809-321-8146 (móvil).

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