El Bulevar de la Vida

El tercer hombre: De Martín Fierro a Graham Greene

«… un partido político comienza a morirse, en el  exacto momento en que comienza a creerse sus propias mentiras». Juancito Pérez Vidal. (Tito).  

Ni mezquindad narcótica ni judicialización perversa. Tal que ahora, en un cansino Déjá vú de lo que fue el PRD en los ochenta, andan los peledeístas violentado a la Dama Democracia ¡tan sola!, y no hay forma de que salga en su defensa ni siquiera el CONEP, tan ocupado en sus plantas banilejas y en sus mínimamente minimizados y mínimos salarios de miseria aspiracional.

Al momento en que esto se escribe, en el PLD hay dos grupos enfrentados. Ambos con suficientes armas para matarse y de paso herir de muerte a la poca institucionalidad democrática que al país le queda.

Que un narcotraficante confeso y condenado haya sido recibido en el aeropuerto AILA sin ser molestado por nada ni nadie para, a los pocos días, dedicarse a un «media tour» por emisoras de radio y televisión insultando -sin mostrar una sola evidencia o documento- al dirigente político que siendo Presidente de la República autorizó su apresamiento y firmó su extradición, es algo que debe estar en los anales de la mezquindad política y las miserias humanas. Pero tampoco el llevar los enfrentamientos entre grupos partidarios hasta las Altas Cortes es una caricia de madre ni un beso tierno a un amor bien-venido, no. Los peledeístas se están matando entre ellos, empecinados en difamar y desacreditar el camello que en tres meses intentarán vendernos.

Las armas del conflicto. De parte del grupo de Medina, las armas son las que administrar el Estado y su Presupuesto, sus caricias y afectos, representan. Hablo de nombramientos, préstamos directos o indirectos, “reelección por reelección”, exenciones fiscales, negocios redondos, terapia de grupo, contratas a relacionados, compras abultadas, “convencimientos argumentales”, ay, y un etcétera “más grande que tus caderas”).

Por su parte, el grupo de Fernández, con la mano amiga de colaboradores externos como la eficiente FNP, tiene en su mano el poder de alargar esta crisis hasta el infinito o la derrota, a través de acudir a las muchas garantías que las Altas Cortes de la justicia les ofrecen, con sus recursos de amparo, de incontitucionalidad y otros especímenes del joder.

Quedaría pendiente el tiempo y costo de un posible referendo aprobatorio, sin olvidar que el PLD -aun unificado- no cuenta con los votos necesarios para la modificación constitucional, lo que llevaría a ese partido y su gobierno a la ardua y éticamente peligrosa tarea de “convencer” con argumentos varios a los legisladores de la oposición, cuyos partidos han expresado ya públicamente su rechazo a la modificación, no por ningún principio, que al fin en eso de la ética la sociedad dominicana está en sus finales, sino porque es lógico que ellos busquen impedir que el PLD lleve a las elecciones a su mejor candidato, que es la única razón por la que el PLD quiere modificar a la infeliz Constitución de la República.

Entre Graham Greene, Martín Fierro… y Rubén Darío («… está linda la mar»). En el PLD es la hora de leer a Graham Greene y su novela “El tercer hombre”, ambientada en una Viena dividida en cuatro partes controladas por las cuatro potencias aliadas de la segunda guerra mundial.

El PLD de hoy es un Santo Domingo en armas, una Viena ocupada no por gringos ni rusos, sino por dos fuerzas partidarias de vocación imperial (como rusos y estadounidenses), que de tanto dolor acumulado, «resquemor de no haber sido», no saben hacer más que no sea “pastorear sus rencores”. !Ay, de las ganas de morirse de esta gente!

Ya que están negados a releer al Martín Fierro como tantas veces este escribidor les ha sugerido, ahora les aconsejamos a los señores leer a Graham Greene, si es que quieren evitar morirse de sus éxitos no solo en mayo 2016, sino también ante la historia, y terminar convertidos en un PRD años ochenta.

En fin, más les vale a sus honorables excelencias, “avivar el seso despiertos” y buscar un “bajadero” legal, legitimo y elegante, una salidad decorosa que ponga fin a esta “guerra fría” pero que arde, donde ambos grupos tiene armas nucleares de destrucción partidaria capaces de destruir el planeta electoral morado y de paso la frágil y un poco puta democracia dominicana. A falta de Martín Fierro, bienvenido Graham Greene y Rubén Dario, que por cierto, «qué linda está la mar… y el viento”. Con su permiso.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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