El Bulevar de la Vida

Un maravilloso Papa «del carajo»

«Era tan pobre, que no tenía más que dinero» Francisco Joaquín de Quevedo y Sabina.

“Y entonces, llegó Fidel”. El papa Francisco es lo que se llama una buena noticia. Un tango alegre cantado feliz en la Plaza de San Pedro. El Papa es el instrumento terrenal (-de posible factura divina-) que busca aterrizar a una institución que con el paso de los años se nos iba quedando sin respuestas para este mundo laico y globalizado de hoy, “y entonces llegó Fidel”. A este Papa frugal y humilde le debe el pueblo dominicano eterno agradecimiento, pues fue una orden suya, en plan boche y en uso pleno de la infalibilidad papal, la que nos salvó del reinado de impunidad que por siglos existió en nuestro país en el tema del abuso sexual de menores por parte de cualquier ciudadano de la República, si su oficio era el de “cura católico”.

Un Papa para el diálogo. Para este cura bueno, no es necesario creer en Dios para ser una buena persona. El muy señor, practica y exige respeto para quienes siendo espirituales no son religiosos. Fomenta el diálogo respetuoso con estos, que fue precisamente lo que hizo en septiembre de 2013, a través de una extensa carta al periodista italiano Eugenio Scalfari, de La República, quien le había dirigido sus reflexiones sobre la religión católica y los no creyentes, entre otros temas.

Al responder al periodista, don Frank inicia saludando la lectura que este había hecho de la Encíclica “Lumen fidei”, que según sus propias palabras:está pensada no sólo para confirmar en la fe en Jesucristo a los que ya se confiesan creyentes, sino también para suscitar un diálogo sincero y riguroso con quien, como usted, se define ‘un no creyente, interesado y fascinado por la predicación de Jesús de Nazaret desde hace muchos años’ ”.

“Esta economía mata”. Uno estaba en esto de reconocer la “buena nueva” que para creyentes y no creyentes, para espirituales no religiosos o fervorosos católicos con vocación justiciera ha representado este Papa, cuando se entera de que el muy señor “sigue haciendo de las suyas” para, desde el poder espiritual, religioso y político que el catolicismo representa, convertir este “globo alocado”, (huérfano de Dios y de Marx), en un mundo de convivencia con respeto.

Ya no es solo cosa de la Encíclica “Lumen fidei”, sino también de la Encíclica “Laudato si”, donde sale en defensa del medio ambiente, que es salir en defensa de la vida de todos; sólo que la mayoría de los terrícolas vamos de inconscientes e irresponsables por la vía en temas tan fundamentales como los efectos del cambio climático o la falta de agua, la deforestación y la contaminación. En su encíclica, el santo padre critica duramente la sordera irresponsable del sistema político financiero internacional, ese que (por la crisis financiera del 2007 lo supimos) privatiza las ganancias y obliga a los gobiernos a socializar sus pérdidas. ¡Ve qué vaina! A esa mafia internacional se enfrenta Francisco y a ella se refiere cuando denuncia y vuelve a denunciarlo con estas palabras: Esta economía mata”.

El bien común. Ayer, el profesor Antoni Gutiérrez Rubí, en un artículo para El Telégrafo, de Ecuador, citó las palabras de Robert Kennedy durante la campaña presidencial de EEUU, en 1968: «El Producto Interior Bruto (PIB) mide todo excepto lo que hace que valga la pena vivir la vida (…). El PIB no refleja la salud de nuestros hijos, la calidad de nuestra educación, ni el grado de diversión de nuestros juegos. No mide la belleza de nuestra poesía, ni la solidez de nuestros matrimonios…». El papa Francisco no tiene dudas de que sólo una nueva economía a partir del bien común puede ayudarnos a encontrar el camino perdido, si es que alguna vez lo hemos encontrado. Hay intangibles que deben ser rescatados más allá del balance financiero, y hablo de dignidad humana, de sostenibilidad ecológica y mucha y sincera solidaridad entre TODOS, al fin “el mundo es mi casa y la humanidad es mi familia”. Como plantea Christian Felber en su libro “La Economía del bien común”, se trata de medir el éxito económico “no a través de indicadores de valores de cambio, sino mediante indicadores de utilidad social”. En las buenas manos de Quevedo anda Francisco, porque sabe como su tocayo que nadie debería ser tan pobre en este mundo “que sólo tenga dinero”. En esos buenos pasos anda el Papa de los católicos, y con este bulevar, yo sólo he pretendido reconocerlo, amén.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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