El Bulevar de la Vida

Gobierno responsable y patrioterismo develado.

450 mil
La única referencia válida sobre el número de extranjeros en República Dominicana es la Encuesta Nacional de Inmigrantes a la República Dominicana (ENI-2012).

Gracias a sus resultados sabemos que en 2012, hace ya 3 años, habitaban en Dominicana unas 525 mil extranjeros. Al mismo tiempo, según la Dirección General de Migración, 94 mil estaban en situación regular (legalmente). Si restamos los 94 mil en situación regular, a los 525 mil que señala la ENI-2012, obtendremos la cifra de 431 mil que sería el número de los que entonces se encontraban de manera irregular (ilegalmente) en el país.

Dado el aumento de la inmigración haitiana hacia Dominicana a partir del terremoto de 2010, podemos deducir (al ojo por ciento) que, por lo menos, 20 mil ciudadanos ingresaron a territorio dominicano en esos tres años, podríamos afirmar que unos 450 mil indocumentados (minutos más, minutos menos) vivían en nuestro país al momento de poner en marcha el Plan Nacional de Regularización de Extranjeros.

Un Presidente responsable
Como es de pública conocimiento, la irresponsabilidad de todos los gobiernos hasta el año 2014, más las prácticas mafiosas de grupos empresariales insaciables e inhumanos, han llevado el país a la peligrosa situación que significa que importantes sectores productivos de su economía dependan de una mano de obra ilegal, proveniente de un país con el cual compartimos la isla, y si fuera poco, país en fase de disolución y con un estado fallido (y lo de “Estado es un decir).

Ante esa desoladora realidad, -y por primera vez en nuestra historia republicana-, un presidente y su gobierno han asumido, y digamos que era hora, la responsabilidad de imponer cierto orden en el drama migratorio que padece el país. La Ley de Regularización y Normalización (169-14) busca eso, y concluidos los plazos es la hora de los hornos.

Ahora se trata sencillamente de actuar y, para que no haya sorpresas, de informar y advertir a todo el país, que aplicar la Ley de Migración y las leyes laborales, (lo que implica repatriar trabajadores extranjeros en situación irregular) tendrá un costo económico importante que en patriótica acción todos debemos pagar, aceptar. Por ejemplo, que sepamos de una vez, que, en patriótica acción, aplicadas las leyes, el apartamento a comprar va a costar más, y más nos costará un plátano, la libra de arroz, un aguacate, construir la cisterna en el fondo del patio, el pozo del residencial. Pero qué importan unos pesos más, «si la patria está en peligro». Digamos desde la sabiduría campesina, que para pescar tilapias «hay que mojarse algo más que la espalda». Eso, «quien quiere moños lisos aguanta ‘jalones'».

Flexibilidad con los inscritos
Cumplidos los plazos del Plan, uno sugiere aquí que estos sean ampliados para que puedan resolver su situación aquellos que se inscribieron pero por falta de recursos, colaboración de sus empleadores, y en especial por la negligencia del Estado haitiano incapaz hasta de registrar a sus nacionales, aún no han completado los requisitos. Y hecho esto, actuar, señor Gobierno. Actuar, que es del único país que tenemos de quien estamos hablando; oiga usted, que quien emigra no es feliz, (“salvo el viaje de mudanza de mi frente a tu sol, amor”). #Vamoahaceile, señor Gobierno, para luego no tener que andar citando a Jeremías; que esa frase es machista-leninista y se enfada la Martínez.

Si el gobierno, al fin tomó el toro por los cuernos, debe atreverse a vencer definitivamente al Miura. Como en el amor, no basta ganar batallas, ay, hay que ocupar la plaza. Hay que repatriar ya, de a poco, al ritmo de nuestras posibilidades, necesidades y conveniencias, pero repatriar, y hacerlo de forma organizada y extremadamente cuidadosa en el respeto a los derechos humanos de los repatriados. Pero hacerlo.

Patrioterismo develado
El gobierno promulgó su Ley, aplicó su Plan, otorgó sus beneficios a quienes les correspondía, y ahora debe asumir sus mandamientos, como debe hacerlo también con las leyes laborales y de Migración, sometiendo a la justicia a quienes contraten indocumentados. «Y que retuerza la puerca el rabo». Y si el CONEP, la AIRD, la JAD, o Juancito Pérez Vidal SRL, no están de acuerdo con la aplicación de nuestras leyes, que se lo digan al país en un programa especial que puede ser en “El Sol de la Tarde”, que los chicos de la mañana andan por Cooperstown con Pedro, el Grande.

Tanto cinismo y doblez, tanta mentira oportunista, este tanto jugar con la ignorancia y los buenos sentimientos de la gente; este patrioterismo insolente debe ser develado, desenmascarados los “místeres” y “mesieses”, las mafias gubernamentales de civiles y militares. Sólo así sabremos de una vez y por todas, quiénes son los que realmente quieren que el país siga llenándose de indocumentados sobre explotados y sin derechos ciudadanos, sosteniendo con sus brazos la economía nacional, con la peligrosa dependencia externa que eso implica. De tanto llamar al Diablo, el diablo vino a cenar y el postre aún no llega. El vino va por la casa. Con su permiso.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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