El Bulevar de la Vida

Un gobierno entre canciones

“¿Y para qué?” A estas alturas del poder y de sus éxitos electorales, el PLD no puede darse el lujo de permitir que cualquier madrugada de estas el fantasma cantor de José José se presente a su ventana para cantarle: “Te abrigué entre mis brazos/ te di mi amor y mi fe, ¿Y para qué?”. Esa es la pregunta que el PLD tendrá que responder llegado inevitable el juicio de la historia.

Analicemos los hechos: Transcurridos 42 años de su fundación, el balance electoral no puede ser más favorable para un partido que el próximo domingo habrá gobernado 15 de los últimos 19 años. Claro que uno sigue pensando que la mayor luz de los morados son las sombras de sus adversarios, pero como la mezquindad aún no acaba de convencernos, uno reconoce los méritos de una agrupación que aprendió a hacer la política desde abajo con disciplina y organización, con “esfuerzos concentrados” y “círculos de estudio”. El genio de Bosch iluminando.

“Los quince de Florita”. Hoy el PLD se encamina a un proceso electoral en el que corre por el carril de adentro, apoyado por dos de las tres organizaciones mayoritarias del país, mas un reguero de partiditos casi invisibles pero presentes, que “grano a grano se llena la gallina el buche”. Si faltaba algo, el pasado jueves el Gobierno celebró “los quince de Florita” en Palacio, pero no entre pequeños burgueses, nuevos ricos o expobres de hace poco, sino con los dueños de los grandes capitales del país, con quienes firmó una alianza y formalizó unos amores de los que ya se tenía información, al fin, por más que se encubra el amor siempre mal se disimula, (si no lo sabré yo). Y así, “asociado en sociedad” con el gran capital, con casi toda la partidocracia en su bloque; controlado el poder legislativo y las Altas Cortes, no es este el momento de que el PLD se distraiga escuchando a José José, ni siquiera una “Amnesia entre 40 y 20”, y debe ir a lo fundamental, a lo estructural que dicen los teóricos de la cosa.

«Y sin embargo». Como leímos el libro “El Gran Cambio”, de Frank Moya Pons, sabe uno que el país es líder regional en turismo, que en infraestructura ha sido reinventado o reconstruido, que la economía crece como un Milano estadístico, que la estabilidad macroeconómica es un hecho, que nuestro sistema financiero es seguro y confiable; ahora las escuelas se inauguran por semanas, y 800 mil de nuestros niños están ya bajo en esa chulería gubernamental llamada “Jornada Escolar de Tanda Extendida”, pero llega Sabina y con él aparece jodedor el titulo de una de sus canciones más verídicas y temibles: “Y sin embargo”. Y es que a pesar de todos estos datos objetivos, la nación dominicana luce atrapada en su incapacidad para avanzar en aspectos fundamentales para su democracia o para la simple convivencia ciudadana, lo fundamental, lo estructural, eso, eso, lo principal.

Lo principal, morados, lo principal. Por años y gobiernos, hemos visto cómo todo problema nacional cuya solución deba pasa por afectar a quienes (-por sus capitales y medios, o por su vocación para el terror-), puedan dañar momentáneamente la popularidad del gobierno, esa solución, ya digo, es aplazada y cubierta de parches y curitas, una y otra vez, y se sigue operando bien, pero el paciente muere de miedo en las calles, porque la anarquía se respira ya hasta en los semáforos. Contratamos al Monsieur Attali, quien nos presentó un Informe de Desarrollo «de puta madre», (todo un programa de gobierno), consensuamos y hasta «constitucionalizamos» una Ley de Estrategia Nacional de Desarrollo, pero a la hora de la verdad siempre “viene una guagua”, pasa una vaina, aparecen una antorcha en movimiento, unas elecciones que ganar y como en las caricias de emergencia o los amores  de paso, ay, siempre se vuelve al principio, la nada. (Lo principal, morados, lo principal, joder).

“Cuidado, mucho cuidado”. A pesar de sus avances, el país sigue padeciendo fundamentales problemas desde hace ya cuarenta años: energía eléctrica, transporte, seguridad ciudadana, por decir. En las calles, el Estado va perdiendo su principio de autoridad por no arriesgarse a perder los buenos números de su popularidad. Pero “cuidado, mucho cuidado” que para los pueblos siempre es una posibilidad “La nave del olvido”. Como la generación que actualmente nos gobierna conoce bien las canciones del Pepe-Pepe, bien debería cuidarse de que llegue el día en que, vencida, la dama nacional en amargue full le cante y le pregunte “te abrigué entre mis brazos/ te di mi amor y mi fe, ¿Y para qué? ¿De qué sirvió ser tu almohada, tu peldaño, tu escalada? ¿Para qué?”. Muertecitos de éxitos, ahora es, señores demorados. Ahora es, o no será…será «porque yo puse el alma en ti«. Con su permiso.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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