El Bulevar de la Vida

La esperanza, el pastor Joshua… y una vergüenza

La esperanza
Cada “Semana Santa” aprovecho esas vacaciones para redescubrir la zona colonial, y cada día visitar a mis padres en Baní; rumbo a la city, a la salida de Santo Domingo, vuelvo a encontrarme con las brigadas de jóvenes voluntarios de la Defensa Civil que en vez de irse de farra y bohemia full a prometer amores eternos hasta el martes, prefieren dedicarse a protegernos de nosotros mismos y de nuestras imprudencias al conducir en nuestras carreteras. Cuando los veo en sus afanes de hermosa y humana solidaridad, recuerdo y vuelvo a parafrasear el verso de Martí. Según el poeta, su Carmen es tan bella: “Que si el cielo, la atmósfera vacía quedara de su luz, dice una estrella, que en el alma de Carmen la hallaría”; de igual modo, cuando las miserias humanas le golpean a uno cualquier día, y entonces somos víctimas de la maledicencia o el resquemor, del odio o del resentimiento; en esos lúgubres momentos en que Mark Twain casi nos convence con su frase más lapidaria: “A mi edad cuando me presentan a alguien ya no me importa si es blanco, negro, católico, musulmán, judío, capitalista, comunista… me basta y me sobra con que sea un ser humano. Peor cosa no podría ser”; es ahí, ya digo, cuando el ejemplo de esos muchachos de la Defensa Civil, poetas del servicio social y la solidaridad, viene a salvarnos para seguir creyendo en la especie humana. En ellos vuelve uno a encontrarse con la esperanza, como encuentra el cielo su luz, ay, en el alma de la Carmen de Martí.

El pastor Joshua
No estamos en “Semana Santa” pero sí en verano, por lo que Dios, siempre feliz en la posibilidad del amor de la María, insiste en enviarnos sus señales para que tanta miseria humana no nos aparte del buen camino que significa defender a ese otro que no conozco y es mi hermano, y a todo el planeta que no visito pero es mi casa. De Dios tiene que ser la señal que nos informa que en este mundo existió un ser humano de nombre Joshua Stephen Wesson. Joshua fue un pastor que en 2008 viajó a nuestro país para fundar una iglesia Bautista en un barrio pobre de Santo Domingo Norte. Y pregunta uno: Qué lleva a un hombre realizado económicamente, anglosajón, estadounidense, a viajar con su familia a una patria de pobreza y desigualdad, de inseguridad y riesgo, con el único objetivo de salvar almas, orientar corazones, acompañar a quien lo procure.

Este apostolado de fe y amor, le bastaban a Joshua para recibir el reconocimiento en la tierra y tener apartado un rincón en la gloria bendita de su alma buena… pero su entrega fue aún mayor, y el pasado viernes entregó su vida intentando salvar la de cinco jóvenes que se ahogaban en una playa de Villa Vásquez, donde había viajado con unos doce adolescentes y nueve adultos para celebrar una “escuela bíblica de verano”, que incluía una visita a la playa. Subió la marea, los jóvenes se ahogaban, y el pastor Joshua no titubeo un segundo en intentar salvar a sus ovejas… salvó la vida de cuatro de ellos, pero perdió la suya y ganó la eternidad, la gloria, o cómo se llame el lugar donde habitan estos seres excepcionales que como la Madre Teresa “dan hasta que duele”, y se entregan hasta la muerte.

La vergüenza
Y mientras esta desgracia nos sirve para mostrar y demostrarnos que es posible la esperanza, que es posible (haciendo eso sí, un gran esfuerzo) seguir confiando en la especie humana, tiene uno que enterarse que los propios legisladores que aprobaron la actual Constitución, miembros todos de la partidocracia reinante en el país desde 1966, ahora exigen a la JCE violar su propia Carta Magna en su artículo 81, que se refiere a la distribución de los 178 diputados a ser elegidos por circunscripción territorial, en proporción a la densidad poblacional de las provincias. Quizás para compensar la existencia de esta partidocracia insaciable, es que Dios, Alá (o la María Magdalena en su ternura) nos envían seres como el pastor Joshua o los maravillosos muchachos voluntarios de la Defensa Civil.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor general y conductor del programa McKINNEY: La Entrevista. Sábados 11:00 p.m. para Color Visión. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809-321-8146 (móvil).

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