El Bulevar de la Vida

El Gabriel García Márquez: Un premio para pensar el periodismo

Una fiesta. Una vez más, el Festival del Premio Gabriel García Márquez de periodismo (que inicialmente se realizaba en Monterrey con el patrocinio de Cemex, y desde 2012 se celebra en Medellín con los auspicios de los grupos Sura, Bancolombia, la Organización Ardila Lülle y la alcaldía) volvió a ser la gran fiesta del periodismo iberoamericano que se inventó don Gabo y su Fundación por el nuevo periodismo iberoamericano (FNPI) para premiar los trabajos de los periodistas iberoamericanos. De entre muchas conclusiones posibles a las que nos puede conducir todo lo visto y oído en el Festival, escogemos una: no es el periodismo quien está en crisis sino su modelo de negocios, enfrentado al desafío -poco amoroso- de ser rentable en tiempos -no del cólera- sino de las nuevas tecnologías. Durante tres días, el el Festival se debatieron temas fundamentales del periodismo actual con sus grandes protagonistas o estudiosos (o ambos a la vez). Allí estuvieron Jon Lee Anderson, Leila Guerriero, como estuvo Gideon Lichfield, editor del exitoso portal QUARTZ, o Jeff Jarvis y su propuesta de “reconstruir el periodismo como un servicio y no como una fábrica”.

El periodista ante el peligro de la abundancia. Un tema recurrente en los conversatorios fue el desafío que para la excelencia periodística representan las nuevas tecnologías de la información (NTI), los cambios y las premuras que ellas imponen; cómo hacer periodismo en la época en que ellas (las NTI) han llevado al lector desde las escasez de información a la abundancia de esta, la urgente necesidad de replantearse el modelo de negocios del periodismo para hacerlo rentable en el momento en que se debate ampliamente sobre la necesidad de volver a ver el periodismo como un servicio a la comunidad, al individuo, y no como una fábrica de -exclusivamente- ganar dinero, o perderlo, con tal de que sirva el medio de comunicación como “escudo de protección” de sus propietarios ante posibles ataques -ciertos o difamatorios- de sus enemigos. En este sentido, fueron valiosísimas las consideraciones de periodistas que han encabezado proyectos exitosos, no sólo desde el punto de vista de la innovación tecnológica y periodística sino desde su modelo de negocios, el portal QUARTZ.COM, de Gideon Lichfield, por ejemplo.

Una adorable muchacha de 72 años. Entre todos los premios y sus ganadores, -entre los que estuvo el equipo de Carmen Aristegui, premiado en el renglón cobertura por su investigación sobre “La casa blanca” del Presidente de México, financiada por un contratista mayor de su propio gobierno-, se destaca el entregado como homenaje a la periodista brasileña Dorrit Harazim, una encantadora y alegre “muchacha” de 72 años, con la modestia y el encanto de una joven reportera, como dijo alguien de mi mesa. A uno, la “chica” Harazim le pareció una Paloma San Basilio del mejor reporterismo mundial, que en 50 años de ejercicio ha tenido tiempo para cubrir con excepcional curiosidad y sensibilidad las guerras de Vietnam y Camboya, el golpe contra Salvador Allende en Chile, los atentados del 11-S, cuatro elecciones presidenciales en Estados Unidos y nueve Juegos Olímpicos, y hasta la renuncia del presidente Nixon.

Medellín: Del horror al esplendor. De la muerte a la alegría… Tres días de charlas, talleres, exposiciones, con 75 invitados de 18 países, y todo en un Medellín que en 20 años ha pasado del horror al esplendor, ay, de la muerte a la alegría. Una Medellín que gracias a una sólida alianza entre el sector público y privado, mucha transparencia, inclusión social y responsabilidad ciudadana y empresarial, este año abandonó al fin la lista de las ciudades más violentas del mundo, la que lideró por 15 años y en la que estuvo durante treinta. En ese “entendimiento paisa” ha sido fundamental una clase política renovada, con especial respeto por la continuidad del Estado, y grupos empresariales como Sura o Bancolombia, conscientes de su responsabilidad más social.

“Favor de abandonar la sala inmediatamente”. Como colofón, por puro gadejo, algo de envidia propia y mucha vergüenza ajena, un detalle: Como el Festival recibe fondos públicos a través de la Alcaldía de Medellín, al inicio de todos los eventos, y con especial énfasis en el acto de premiación, la maestra de ceremonia (de ojos bellos y palabra precisa y certera) advertía que todo candidato político y sus asistentes y asesores presentes debían abandonar el auditorio INMEDIATAMENTE. Esto se hizo al iniciar todos los eventos, ya dije, todos, incluido el mágico momento de escuchar a Pablo Milanés en concierto: “cuando te encontré todo era desconocido, y el mundo nació del amor que hicimos”. Gracias al Grupo Sura y la FNPI por la invitación, y gracias del alma a Medellín y a cada “paisa” por hacer posible el santo milagro de la paz. Amen.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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