El Bulevar de la Vida

De plátanos y sentencias

Una sentencia reveladora. La sentencia del tercer tribunal colegiado de Santiago, que descarga al abogado y dirigente político del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Dr. Marcos Martínez, de la acusación de utilizar documentos falsos en perjuicio de la actual vicepresidenta de la República, ha sido una gran victoria –pírrica pero victoria– de ese partido sobre la principal responsable de su derrota en mayo de 2012, o sea, Margarita Cedeño Liranzo de Fernández. A la dama, si no la vencieron en las urnas, la han vencido en la justicia; sólo que esta sentencia –que es más hija del miedo que de la Justicia–, viene a demostrar el nivel de desprotección del ciudadano ante la incapacidad –o cosas peores– del sistema judicial dominicano. Y es que si ante casos tan flagrantes como el Martínez–Cedeño, o el de Jordi Veras, -que es el hijo de uno de los ciudadanos de mayor hidalguía, valor y honestidad, miembro de honor de la disminuida aristocracia ética de esta selva con Iphone que somos-, si para Jordy Veras, ya digo, todavía no ha habido justicia; entonces, de cuál justicia estamos hablando.

El triunfo del griego Pirro y el PRM. El “éxito” de la trama de difamación contra la Dra. Cedeño a partir de la falsificación burda de un certificado bancario más manipulado que un manubrio de la OMSA, decreta un “sálvese quien pueda” en la lucha electoral, pues este triunfo del PRM y su alto dirigente, el Dr. Martínez, demuestra que en el Zoo nacional la difamación y la maldad dan resultados políticos, por lo menos a corto plazo, y que se puede realizar la labor sin temor a la Justicia, impunemente.

Un destape innecesario. Sin embargo, el PRM cometió un grave error político al hacer su público “destape” de celebración y loca algarabía por la difamación triunfante contra la Vice. Y es que con su striptease ético, el PRM lleva la contienda de mayo 2016 al terreno fúnebre de la comunicación coprológica y el estiércol, conduciéndola al lago escatológico de la difamación y el fusilamiento de las honras ajenas. Con su apoyo público y militante a su dirigente e instrumento de difamación en la campaña del 2012, el PRM ha abierto la puerta de la nausea y ha decretado los límites y las características éticas de la próxima campaña política. !Que la Magdalena nos guíe!

 Importación de plátanos: Insana virtud, la de meter la pata.

En otro tema, si por un asunto de escasez aumentó el precio del plátano, la solución no puede ser la importación sino una urgente campaña de educación ciudadana para que aprenda el dominicano que cuando sube el precio de un producto, no se trata de que el “santo gobierno”, –con nuestros impuestos– se haga el gracioso y autorice su importación para abaratarlo, sino de comprar/consumir otros víveres. Además, si por escasez un producto está caro, es justo que gane el productor que es el que pierde cuando –por abundancia– está barato. Pero algo más importante: el gobierno tiene en sus manos excelentes acciones/ soluciones, como sería el salir por los campos del país a comprar los plátanos necesarios -al precio justo que impone el mercado-, para luego colocarlos a la venta en los colmados de los barrios más empobrecidos o “carenciados”, como dicen los sociólogos en olla. Con esta medida ganan todos: Gana el Estado, que ayuda a resolver un problema social; gana el productor, al que el Estado le compra sus plátanos; gana el dueño de colmado de barrio pobre, y por supuesto, ganan los pobres, que de eso se trata la vaina. Esa acción, y una gran campaña de educación para que el ciudadano “aprenda a defender sus chelitos”, son medidas más correctas y socialmente más justas que seguir importando productos agrícolas que presionan la tasa del dólar, en un país que el año pasado gastó cerca de RD$ 100 mil millones de pesos importando productos tan nuestros como café, azúcar, maíz o habichuelas. ¡Una vergüenza nacional!

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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