El Bulevar de la Vida

!Ve qué vaina! Don Radha

Don Radha. Peor no podía comenzar esta semana con la partida de mi admirado maestro, don Radhamés Gómez Pepín, (Don Radha), un genio del periodismo que contrariando todas las leyes de la lógica y los negocios hizo rentable y popular un diario vespertino cuya existencia representa un absurdo empresarial después de la irrupción de las Nuevas Tecnologías de la Información y lo que ellas “trujeron”. Hace 15 años, El Nacional parecía tener los días contados, y ya ven: hoy lo único que cuentan sus ejecutivos son las ganancias (con perdón). Sólo el talento, el olfato periodístico y la creatividad de Don Radha hacía posible el milagro -no de los panes- pero si de los lectores, y tras ellos venían los anunciantes. A El Nacional llegó uno en 2003, por invitación de don Radha con la encomienda de don Pepín, justo el día en que habíamos renunciado a escribir en Listín Diario, en protesta porque su dirección periodística había sido asaltada por el gobierno de entonces, amparado en una ley de activos que le otorgaba el control administrativo y financiero, pero no periodístico.

Cuando recordar es morir… Morir de vergüenza ajena, sí. Morir por causa de la doblez de unos señores que entre 2003 y 2004 apresaban periodistas con el alba, los secuestraban, los trasladaban hasta las ergástulas del DNI para luego burlarse de sus humanos temores e invadían direcciones de diarios, cerraban programas “incómodos” de radio o televisión, y si en un sondeo radiofónico el mismísimo Sr. Diablo de los Infiernos era considerado más popular, democrático y tolerante que su candidato presidencial (y Presidente de la República), cual Gestapo caribeña, la seguridad del Estado de ese gobierno apresaba a sus productores/conductores, los amarraba cual andullo en Villa González y los depositaba en las solitarias cárceles solitarias del Palacio de la Policía Nacional. Así se vivió el periodismo hace apenas 12 años.

Cínicos y desmemoriados, sin «prigilio» ni vergüenza. Hoy andan los muy señores “indignados”, “consternados y rabiosos”, porque la seguridad del Palacio Nacional no les permite a ellos y algunas entidades de la sociedad civil saltarse las vallas de contención colocadas con ese fin, y les solicita realizar su protesta -con toda libertad- pero a una distancia prudente de la acera-sur del Palacio Nacional, como en cualquier país civilizado. No serán príncipes del capital, como mis camaradas del CONEP, pero igual son de terribles. Cínicos y desmemoriados, hablan de “dictadura” como si entre 2003 y 2004 ellos hubiesen vivido en la luna. (No debería hablar de libertad un carcelero, ni de respeto quien insulta por “gadejo”). A veces, parecería que a los dominicanos la patria nos queda grande, y por ella ser tan grande y tan enanos nosotros, no hemos sido capaces de respetarla, respetarnos. No es casual que Patria, ay, Patricia sea nombre de mujer.

“Que alguien me diga”.  Gilberto Santa Rosa, el de Borinquen, no tiene que explicar  a los dominicanos “Cómo se olvida”, (que para eso hay boleros, vino,tu mesa de negro, el diván,  tus celos), pero alguien sí debería contar cuál fue el jodido momento en que como un ejército en guerra o un guachimán sin juicio, los dominicanos nos decidimos a arrabalizar nuestro  país hasta la nausea y el caos, hasta el asco y la pena, hasta convertirlo en «un hormiguero patea’o» Joder. Y ahora se nos marcha don Radha, “¡Ve, qué vaina… C…!”.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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