El Bulevar de la Vida

Cuando el buey no ara…

 

«Lo triste no es que me hayas mentido, sino saber que de ahora en adelante ya no podré creer en ti». Nietzsche 

La desconfianza. Y otra vez el lamento, otra vez Santa Bárbara aclamada porque truena; y ante el Dios trueno de la muerte, la sociedad dominicana siente miedo. Eso. Que somos la sociedad del miedo, miedo líquido -como anunciara Bauman en sus temores sociológicos-, o miedo en helado, como los Capri de la Hostos, pero miedo.  Y claro, el temor trae la desconfianza, y vencido vuelve uno a Nietzsche, porque lo terrible no es que nos mientan sino saber que ya nunca más podremos confiar en los mentirosos. Es por esto que según los resultados de la encuesta Latinobarómetro 2015, nuestra desconfianza sólo se detiene ante las iglesias, y no por los obispos, por los pastores ni los reverendos, sino por el dios que anuncia cada religión y lleva cada quien en sí mismo, con otro nombre quizás, pero lo lleva. Al fin, todo hombre necesita creer en algo para ir tirando: el dios de alguna religión, la mano amiga de un Buda (“o la posibilidad cierta de reinventar la ternura en tu vientre, amén”).

Estudiantes y banqueros. Según la encuesta Latinobarómertro 2015, después de las iglesias, los dominicanos confiamos en los estudiantes, que es una manera de confiar en el futuro ante tan mentiroso presente. Por algo, gracias a los aportes de la doctora Violeta Parra, los estudiantes “son la levadura del pan que saldrá del horno con toda su sabrosura”, y en ese plan. Luego de los estudiantes, los dominicanos confían en los banqueros, en los bancos, que es como decir que confían en el dinero. Parece una contradicción (como cuando en la época de los gorilas se  decía “Inteligencia Militar”) pero no. Si Occidente ha confundido “el tener con el ser”, y el dinero ya no es un medio para alcanzar el bien común sino un fin en sí mismo, entonces es lógico que el ciudadano común, (vencido en sus utopías fracasadas, “por el bulevar de sus sueños rotos” mire hacia lo único que en lo inmediato puede salvarle: el dinero, que es precisamente lo que tienen para administrarnos y prestarnos los señores banqueros. Pero hay más.

Banqueros presos. El sector financiero dominicano es el único sector que puede presentar los nombres de miembros de su élite que han sido sometidos, condenados y han cumplido condena, lo que no ha ocurrido con un solo político medianamente importante en 52 años de intentos democráticos. Esto es lo que puede explicar -aunque sea parcialmente -la confianza de los dominicanos en sus banqueros, que ya ven, son los únicos ricos/ricos, políticos o no, que si delinquen pueden ser sometidos a la justicia y hasta ser condenados.

Líderes mundiales en desconfiar. Los latinoamericanos somos líderes mundiales en eso de desconfiar del otro. Apenas el 17 por ciento de nosotros confía en un tercero. Y como señala el informe: Esta cifra se ha mantenido estable en los últimos veinte años, a pesar de las crisis económicas, los avances en educación o el nacimiento de la nueva clase media. Con la excepción de Uruguay, ningún país de la región ha logrado salir de la desconfianza en las instituciones  de la democracia, que para los ciudadanos son menos confiables que las instituciones privadas.

La desconfianza como cultura. En nuestros países, la desconfianza de tan antigua ha pasado a ser parte de nuestra identidad, de nuestra cultura, y ya no es tan solo un problema de desigualdad social (que lo es) o  de tanta impunidad celebrada (que también lo es), porque es todo lo anterior y mucho más, muchísimo más, amor, y es que si el ciudadano de una sociedad no confía en sí mismo, no confía en el otro ni confía en las instituciones públicas que deben regular sus actividades,  ofrecerle públicos servicios y ejecutar el contrato social que impide la barbarie, ¿hacia dónde marcha esa sociedad? ¿Tiene futuro esa democracia? O mejor, ¿pa’ dónde va el buey que no ara?

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba
A %d blogueros les gusta esto: