El Bulevar de la Vida

Un semana boba

“… feliz, y quiero que me perdonen, por este día, los muertos de mi felicidad». S. Rodríguez Domínguez.

“Vuelva usted en enero”. El domingo iniciamos en el país una especie de “semana boba”, como la sopa, pero sin Mafalda. Boba por lo poco que hacemos (el país esta cerrado por alegrías), y cruel por los muertos que la irresponsabilidad ciudadana hecha romo y violencia provocan.
Es también una semana boba porque ante tanto asueto y tanto “vuelva usted en enero” es inevitable reflexionar para llegar otra vez donde siempre nos quedamos: Así como a la “izquierda dominicana” (con más comillas que un verso ajeno) se le da mejor llorar por los que fueron que luchar con mínima eficiencia por los que quieren ser; así a los gobiernos de nuestra manoseada democracia se les da mejor el propiciar el ambiente para que se creen riquezas -con sus impuestos incluidos- que tener el coraje y los jardines colgantes de Babilonia para distribuir con justicia boschista esas riquezas (y el que se mueva no sale en la foto).

Pobre y felices. Entre 1991 y 2015 la economía dominicana multiplicó por cinco su producción de riquezas, sin embargo, ese “milagro económico” hijo del turismo, zonas francas, remesas, correcto manejo de la política monetaria, y también del narco y sus lavanderías, ese “milagro”, ya digo, no se ha reflejado de igual forma en nuestras tasas de pobreza y en nuestros niveles de desigualdad, o sea, en nuestro vergonzosos indicadores sociales de purita vergüenza. Cuatro de cada diez dominicanos son materialmente pobres y de cada diez, dos son pobres miserablemente, en extremo. Menos mal que, gracias a Tatica, la de Higüey, el pueblo dominicano tiene una africano-andaluza vocación para la alegría que la frase “a vivir que son dos días” bien resume (“y que nos quiten lo baila’o, amor”Un economista me recuerda que entre 2000 y 2014, “la economía creció anualmente 6.1%, pero los salarios han caído cerca de 28%”. Operamos de puta madre pero el paciente muere, o está muriendo gozoso en el bar de la esquina…  y los espejos. “Cuando la economía crece y los salarios disminuyen, aumenta la desigualdad”. 

El gran desafío. El urgente desafío de esta sociedad, aún en su semana boba, es disminuir la desigualdad social. Crecemos. Tenemos estabilidad macroeconómica. Somos la economía más importante del Caribe y Centroamérica, y la novena de la región latinoamericana, pero somos pobres, y ahora además llenos de miedo, que es peor. (“Todo es según el cristal del dolor con que se mira”, ay, don Mario). Disfrute el asueto, pera entre “frías” y visitas al bar de la esquina y los espejos saque usted el tiempo para releer la Ley de Estrategia Nacional de Desarrollo, que es una oda, un bello poema a todo lo que el poder político NO se atreve a hacer si afecta a los verdaderos príncipes del capital y/o la violencia. Échele un vistazo al Informe Attali y redescubrirá nuestra sempiterna incapacidad para pasar de las palabras, los informes, las estrategias y los diagnósticos a los hechos, los hechos. El país no necesita una Ley ni un Informe más, sino la voluntad política y sobre todo la ciudadana decisión para cumplir o hacer cumplir las primeras (las leyes), y llevar a la práctica los segundos (los Informes y diagnósticos). «Y si que salga el sol por donde quiera».

El precio de vencer. Aquí siempre hay unas jodidas elecciones que ganar, un Palacio Nacional al que llegar o seguir llegando. Lo nuestro es vencer a cualquier precio. Aunque parezca un absurdo, somos un país donde se gana el poder, al precio de perder el prestigio que se tenía al alcanzarlo. Tanto el PRD como el PLD llegaron al gobierno al alto precio de dejar de ser lo que fueron, convencidos por la triste realidad (que nuestro mercado electoral impone) que no es con Bosch ni con Gandhi, Negro Veras ni con el Padre Serrano con quienes se ganan elecciones aquí, sino con Balaguer y Fouche, con Maquiavelo,- obedeciendo órdenes imperiales-, con Richelieu y otros cardenales. Es una pena que en toda esta semana boba nuestras élites políticas -y también las empresariales- no dispongan de tiempo para escuchar a Eladia Blázquez preguntarles desde el A-8 de la vellonera del Bar Hollywood: “Qué caro hay que pagar el precio de vencer/. Pactar con Lucifer de enero a enero,
 y dejar ahogado un grito en el fondo del tintero/. Cuál es el precio callado y necio/ que hay que pagar para vencer/, salvar el cuero, golpear primero,
 ganando siempre, no importa a quién».
 Con su permiso.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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