El Bulevar de la Vida

¡Llamen a Voltaire!

COMO SI FUERAN DIOSES. Difícil es mantener la cordura ante este escenario de fanatismo y aloque full a dos bandas. Por un lado, andan ciertos sectores de la Iglesia Católica negados a escuchar el discurso de tolerancia y respeto de su Papa, ahora acompañados de representantes de los sectores más fundamentalistas de algunas iglesias evangélicas que insisten en matar de nuevo a Lutero. Hablo de unas “derechonas” religiosas, en plan sectas, con ínfulas de dioses de la justicia, que andan chantajeando a ciudadanos candidatos a cargos públicos, amenazándoles con publicar/difamar en sus locales y leer en sus reuniones de militantes los nombres de quienes no apoyan la discriminación contra las minorías sociales (que incluye la comunidad LGTB) y contra quienes defienden el derecho a la vida de la mujer (en el caso de un embarazo fruto de una violación, incesto o cuando éste pone en peligro su existencia), y hasta contra quienes ellos consideran corruptos o traidores a la patria. Por cierto, eso de corrupto o traidor, ¿quién lo decide? Precisamente, hablando de ética y corrupción, de traición e inconductas, uno pregunta si fue ético beneficiarse de un acuerdo (Concordato) firmado con el peor sátrapa que conoce la historia latinoamericana (RLT) al alto precio de justificarlo y mejorar su imagen ante el mundo. ¿Es ético, superada la dictadura, seguir beneficiándose de un convenio que para la Iglesia Católica debería ser de funesta recordación? Uno debería cuidarse de hablar de sogas delante de ahorcados, condenar la muerte con Johnny Abbes al lado, o maldecir a la mujer  y sus dones, desde el paraíso y los tiernos humedales de una María Magdalena de un corazón tan cinco estrellas que, como ya se sabe, según el gregoriano canto de sor Joaquín Cardenal Sabina, ni les cobra. Desde el odio no se crea ni se fomenta nada. Desde la intolerancia sólo se alcanza la barbarie. ¿O acaso no va a enseñarnos nada la historia?

 POR EL OTRO LADO: UN EMBAJADOR EN YIHAD. Así andaban las cosas por el lado de estas “yihadistas” del catolicismo y el protestantismo mal aplicado, cuando en un hecho que echa por tierra todo lo que ha sido su discurso contra la exclusión, la discriminación, la intolerancia y la defensa de la libertad de expresión, la Embajada (la estadounidense, off course) impidió que un periódico de ganado prestigio y demostrado profesionalismo como lo es Diario Libre, cubriera un acto público que se celebró en la residencia oficial del embajador, que no es su casa sino la casa del gobierno de los Estados Unidos. ¿Razones del impedimento? Solo una: La publicación de una foto que fue subida a la red por el esposo del Embajador, en la que aparece la pareja celebrando con un grupo de amigos el Día del Orgullo Gay. Con su “penalización”, reprimenda o castigo por la publicación de una foto de innegable interés periodístico (-es noticia que por primera vez un embajador de los EE UU en el país realice un fiesta para celebrar con su esposo y algunos amigos el Día del Orgullo Gay-), la Embajada envió a toda la prensa un mensaje que sólo sugiere autocensura, retaliación, arrogancia, abuso de poder…. y así no puede ser.  Para intolerantes y fundamentalistas ya tenemos aquí, hace décadas,  al Opus Dei del catolicismo fascista, herencia de Franco, y ahora a sus nuevos socios tras las mieles del Concordato y otros besos. Como en el amor, también en el fanatismo tres son demasiado, una multitud. Ante tal drama existencial e ideológico, ¿qué podemos hacer los mortales ciudadanos a quienes siempre “traiciona” la racionalidad, el sentido de justicia y esa enfermiza incapacidad para el fanatismo religioso o político? Pues, llamar a Voltaire: “El fanatismo ha servido siempre para hacer a los hombres no sólo más brutos sino también más malvados. La religión pura dulcifica las costumbres al iluminar el espíritu; y la superstición, al cegarlo, inspira los peores furores. La única arma que existe con el monstruo del fanatismo es la razón. La intolerancia no produce más que hipócritas o rebeldes”. Eso, eso, llamemos a Voltaire.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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