El Bulevar de la Vida

En el país del último trago

“Nada me han enseñado los años, siempre caigo en los mismos errores. Otra vez a brindar con extraños y a llorar por los mismos dolores…” En el último trago. José Alfredo Jiménez.

PAIS DE VOTANTES. Vistas las cosas y padecidos los hechos, digamos que en nuestro país, no es la Constitución ni las leyes las que debemos modificar, sino al ser humano nacional, negado a convertirse en ciudadano,, y empecinado en seguir siendo un vulgar votante de cada cuatro años. O sea, en un mendigo del gobierno o de la solidaridad empresarial, siempre a la espera de que el Estado “haga por él, lo que él no está dispuesto a hacer ni por él ni por nadie”, como bien dice el maestro Cabral. Llama la atención, parece un absurdo, pero institucionalmente mientras menos pobres estamos, los dominicanos más miserables somos. Ya lo he contado antes: A los dominicanos nos inquieta el orden, nos seduce la anarquía, el arrabal nos enamora!… y así nos va. Desde la última “pela” que nos diera la santa madre de cada quien, (hace ahora mil años) jamás hemos vuelto a pensar en la utilidad de un régimen de consecuencias, eso, eso, un régimen de consecuencias.

ESTAMOS LOCOS, LUCAS. Siempre se ha dicho que cada lágrima enseña al hombre una verdad, menos al hombre dominicano, incapaz de aprender de sus errores y recordar a Santa Bárbara ni cuando truena. Hoy se habla mucho de la explosión en la despachadora de gas en Los Ríos, Santo Domingo, que provocó heridas a once personas y afectó 30 casas. Como era de esperar, después de la desgracia aparecieron los funcionarios competentes -y sobre todo los incompetentes- repartiendo culpas, prometiendo informes, pero a fin de cuentas nada ocurrió; cómo no pasó nada cuando en junio de 2006, en el centro comercial Diamond Mall, un escape de gas provocó la muerte a una persona e hirió a cuatro. La tragedia puso el tema en la agenda de los medios de comunicación, y dale que te pego con las promesas, los golpes de pecho, las justificaciones…y otra vez el olvido, como si amores de paso o caricias de emergencia fueran. En esa oportunidad, -hagan memoria-, se recordó que la mayoría de los edificios públicos o privados, comerciales o residenciales, no cumplen con elementales normas de seguridad que las leyes exigen. Pero nada pasó. Estamos locos. Lucas, y ya ni la muerte ni el desastre logran regresarnos a la cordura.

METALDOM Y TROPIGAS. Uno de los dramas más recurrentes tiene que ver con el hecho de que una empresa, pongamos como ejemplo a METALDOM o a TROPIGAS, se instala en un lugar bien apartado de la ciudad, y 50 años después está rodeada de barrios, y no necesariamente de barrios marginados. Pero resulta que no se construye un barrio sin la aprobación de varios ministerios, y el respectivo ayuntamiento. ¡Vaya drama, el drama dominicano! Por una visión populista y politiquera, a los pobres no se les aplican las leyes, y por culpa de una visión elitista de poder y “colindancias” familiares, a los muy ricos tampoco. O sea, que en el país, la ley es apenas una vaina/, como una cosa que está allá lejos para ser aplicada exclusivamente a los miembros del Club de los Pendejos, o sea, a ese ciudadano sin poder electoral -por ser minoría-, sin poder económico -por no ser rico-, y sin capacidad para anarquizar la sociedad por ser decente. Y los motoristas no tienen matrícula, tampoco licencia y menos marbetes; muchos funcionarios no hacen declaración jurada de bienes, imagina uno que por estar pensando en sus males, y hasta estamos desarrollando una campaña electoral con un árbitro (la JCE) a quien los mismos políticos (-la partidocracia toda-) le negaron la posibilidad de controlarlos con una Ley de Partidos y un Régimen Electoral.

ENTONCES, QUÉ PALABRA DECIR QUE NO INDIGNE. El grafiti lo leí en el barrio de Palermo, para no olvidarlo nunca, y recordarlo especialmente cada vez que pienso en este bullanguero país nuestro y sus adagios: “Cuando nos sabíamos todas las respuestas… nos cambiaron las preguntas”. En fin, tócala otra vez, José Alfredo, tócala otra vez: “Nada me han enseñado los años, siempre caigo en los mismos errores. Otra vez a brindar con extraños y a llorar por los mismos dolores…”

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor general y conductor del programa McKINNEY: La Entrevista. Sábados 11:00 p.m. para Color Visión. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809-321-8146 (móvil).

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Botón volver arriba
A %d blogueros les gusta esto: