El Bulevar de la Vida

New York Times, Obama y los Derechos Humanos

A la Madame, Laura Yolanda Perdomo. (Doña Sagá)

Y LOS DERECHOS HUMANOS, POR SUPUESTO. Como bien expliqué al miembro del equipo editorial del diario The New York Times, Ernesto Londoño, la presencia en nuestro país del embajador estadounidense James Brewster, (quien justo a su esposo asume públicamente su preferencia homosexual), ha propiciado un necesario debate sobre los derechos humanos, en general, y en especial sobre los derechos de las minorías más vulnerable que, además de la comunidad LGBT, incluye a los inmigrantes y sus descendientes dominicanos, a las mujeres, niños y adolescentes. La presencia de Brewster ha forzado ese “diálogo nacional sobre prejuicios y tolerancia” al que me referí, porque en realidad, lo que está en juego en todo esto no es la condición homosexual de un diplomático, sino el hecho de que este asuma públicamente su condición, con todas las consecuencias. Y los derechos humanos, por supuesto.

UN CONSEJO CON “GADEJO. Llegado el lunes, al leer el artículo me enteré de que don Jude Thaddeus Okolo, embajador del Estado Vaticano ante nuestro país, había dicho lo mismo que nosotros, y además directamente, y con católico “gadejo”. Esto dijo el Nuncio al Embajador:   «Si mantienes tu vida privada tras las paredes de tu embajada, te irá bien aquí». O sea, que en República Dominicana mantener “esa vida” fuera de las paredes de la casa conlleva entonces que a la gente, y hasta al embajador del país más poderoso de la tierra, “le vaya mal aquí”. Ese “consejo” muestra fehacientemente la discriminación existente contra una minoría vulnerable, y lleva la discusión a un plano mayor: al de los derechos humanos, al del respeto y la tolerancia a lo diferente, aunque no se comparta ni se comprenda. Por ejemplo, cómo comparte o comprende un católico, que un miembro de la Iglesia de Los Testigos de Jehová consienta la muerte de un hijo por no autorizar una transfusión sanguínea. Cómo comparte o comprende un ciudadano espiritual pero laico, que un fanático católico no autorice la interrupción del embarazo de su hija de 12 años que fue violada por su abuelo, o la autoflagelación de los miembros de organizaciones a lo interno de la iglesia católica. Estas preguntas demuestran que no se trata de entender ni compartir, sino de tolerar y sobre todo respetar eso que no se entiende ni se comparte

OBAMA Y LOS DERECHOS HUMANOS. Aunque hubiese nacido y fuera heterosexual, el señor Brewster, por el hecho simple de ser embajador de su país, tiene una agenda de trabajo que transciende lo que son sus opiniones o preferencias. Su agenda es la del gobierno de su país, al que representa, y esta agenda, entre otros muchos temas, tienen entre sus prioridades la promoción y defensa de los derechos humanos… y de la forma más directa. Esto es así porque, cómo acaba de demostrar el presidente Obama en su discurso de La Habana, el gobierno de los Estados Unidos, y con él todas los organismos multilaterales que trabajan el tema, consideran que el de los derechos de humanos -y en especial los derechos de las minorías más vulnerables- trasciende las soberanías de los países QUE DE MANERA SOBERANA decidieron ser sus miembros y acogerse a sus mandatos. La ONU o la OEA, con su Corte Interamericana de Derechos Humanos, por ejemplo.

PARIA NI EN NUMANCIA. En este “líquido” y amenazado mundo occidental, con sus fobias y sus miedos, con sus fanatismos asesinos al acecho, (New York del 11-S en las sombras, Atocha de Madrid a oscuras, París en llamas), los derechos humanos trascienden las nacionalidades y la soberanía. En un mundo globalizado, conectado e interdependiente, no se puede ser paria ni en Numancia. Evitemos la barbarie: Lo que rige la vida de una sociedad que aspira a ser democrática y civilizada no puede ser el Corán, El Manifiesto Comunista, las cuatro nobles verdades de Buda o la Biblia, sino la Constitución de la República.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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