El Bulevar de la Vida

Un ejemplo mortal

“Las palabras entonces no sirven, son palabras». R. Alberti.

LA SUERTE ESTA ECHADA. Poco queda por hacer en tres días de campaña. Llega la hora cero y ahí están montadas las elecciones, aunque hayan sido temporalmente enturbiadas por una errónea estrategia que ya hemos criticado, porque no es inteligente atentar contra el árbitro y los medios de comunicación en medio de una campaña. Y si lo fuera, sería un acto de perversidad mayor, pues estamos hablando de atentar contra el proceso para después negociar, “cobrando el precio de la gobernabilidad”, que diría un politólogo aterrizado. Todo esto es parte de nuestra cultura política, cuya máxima expresión es ese “No Saber Perder”, el confundir deseos y opiniones con la realidad y negarse a aceptarla, exigiendo entonces, “raciones del Boa”,  premios de consolación  y  otros besos. Oiga usted, joder, que la democracia es imperfecta por definición, sí, pero la nuestra es ya la perversa suma de todos los cinismos y sus dobleces, las hipocresías y el descaro. Revisen despacio la nómina del Estado, verifiquen apellidos, suplidores, contratos, constructores, y luego hablamos.

UN EJEMPLO. Esto de la “ración del Boa”, es justo lo que ocurre con los monopolios y oligopolios del transporte de carga o de pasajeros. Todos los gobiernos les han alimentado para evitar que en el terror de sus huelgas no busquen muertos entre los pobres. Tanto ha crecido el monstruo, que esta vez llegaron al exceso de intentar crear sus propios partidos, y al no lograrlo, han sido llamados por el partido que encabeza la oposición para que sean sus candidatos a senadores o diputados. Esta es la mejor muestra de por qué, si vuelan entre la realidad que las niega, “las palabras (-propuestas, promesas, programas, pm-) entonces no sirven, son palabras”, sólo palabras, que dice Alberti en su Nocturno. ¿Cómo puede el partido que postula a estos príncipes del caos, agarrar, y sin “prigilio” ni vergüenza alguna, hablar frente a las cámaras y los votantes sobre sus innovadoras, éticas e institucionales promesas y propuestas para resolver el gravísimo problema del transporte?

ROBERTO DAVID SALCEDO COLLADO. Si el grupo económico que apoya a David Collado hubiese convencido a tiempo a Hipólito, Abinader y a Fello de que su pupilo debía ser el candidato a alcalde por el Distrito Nacional, la situación de Roberto hubiese sido hoy de extremo peligro. Bien asesorado desde hace varios años, posicionado de la manera más conveniente en los medios de comunicación de mayor prestigio del país; por lo bien manejada que ha sido su breve campaña a alcalde, a veces parecería que es David y no Luis Abinader el candidato presidencial. Son los poderes y las buenas armas de la comunicación integral puesta al servicio de un candidato, por un grupo económico y sus relacionados que han decidido apostar a tener algo más que la lógica influencia que su económico poder le confiere en las instancias del Estado. A Roberto Salcedo lo salva su especial (y a veces inexplicable) conexión con las grandes masas de votantes en los barrios populares, que son su equilibrio ante el visceral rechazo que genera su persona en influyentes sectores de la amplia clase media, líderes de opinión del periodismo y de la empresa. Desde el Country hasta el Palacio se preguntan la razón de esa conexión, que fue la que al realizar el PLD y el gobierno sus encuestas, le aseguraron la candidatura, incluso frente a un adversario tan experimentado, potable y capacitado para el cargo como Domingo Contreras. Si el grupo empresarial que apoya a Collado hubiese logrado que este fuera declarado candidato hace un año, posiblemente otra sería la historia, y Roberto hubiese sido la primera víctima de la división que -a veces mal disimulada- padece el PLD; aunque Santiago sea tan pero tan Santiago, que haya logrado el pasado domingo el milagro, no de los panes y los peces, pero sí el del reunir el mismo día a los tres imbatibles frentes electorales que encabezan los únicos tres presidenciales del PLD, no según mis deseos, que importan poco, sino los del dios de la demoscopia y sus instrumentos. Pero ese es otro tema para otro bulevar. Con su permiso.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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