El Bulevar de la Vida

La “social-civilización” de las altas cortes.

 

AHORA ES, O NO SEREMOS. El PLD pidió el voto a los electores y estos, por sexta ocasión, se lo dieron. Ahora, con su 61.7% al nivel presidencial, con 104 de 158 alcaldías, 127 de los 190 diputados, 28 de 32 senadurías, debe uno preguntar a los señores, qué c… van a hacer con tanto poder legitimado en las urnas, y sin elecciones hasta el 2020. Qué harán con la Estrategia Nacional de Desarrollo, con los cambios pendientes en las altas cortes y otras instancias, en un país donde todo está diagnosticado y para todo existe ya una propuesta, informe, una ley, una programa.

HAY VERGÜENZAS QUE ENFRENTAR. Los problemas estructurales de nuestra sociedad siguen ahí, como siguen pendientes los pactos. Tenemos un modelo económico que hace crecer la economía pero no genera empleos de igual manera, mientras la arrabalización institucional y el caciquismo que nuestro atraso social y político todavía genera, impide a las agencias del Estado hacer su trabajo, Ministerio de Interior o Medio Ambiente, por ejemplo. Los problemas están ahí, sólo que comenzar a solucionarlos pasa por una voluntad política que debe enfrentar a las minorías poderosas o violentas para poder beneficiar a las grandes mayorías irredentas, no hay de otra. Además, los ciclos económicos son inevitables, y este país -con la excepción de la crisis financiera de 2003- lleva ya 24 años creciendo como nadie y con una estabilidad macroeconómica de puta madre, que es la envidia de toda la región. Sin embargo, que cuatro de cada diez dominicanos viva en la pobreza o en el riesgo cercano de volver a ella, nos dice que a pesar de esos logros hay vergüenzas que enfrentar, inequidades que superar si es que aspiramos a vivir en relativa paz, la misma paz que de a poco vamos perdiendo cada día en calles y barrios de cualquier parte de las ciudades y a cualquier hora.

A LA CAZA DE LAS ALTAS CORTES. Consumados los hechos, nos encontramos con sectores -y sus brazos operativos- que utilizan nuestras tradicionales crisis electorales para promocionar a los suyos y descalificar a otros como aspirantes a miembros de las altas cortes y otras instancias, incluida la electoral y el registro civil.

HABLEMOS CLARO Y «HABLANDO EN SERIO». Mucho se ha criticado aquí -y con razón- la partidarización de los instancias del Estado, a las que todos, incluido el jefe de Estado, presidente del Ejecutivo, el de la Asamblea Nacional y hasta el del Poder Judicial, todos menos Euclides Gutiérrez Félix, llamamos altas cortes. Solo que esta crítica por la partidarización debe incluir también la crítica a la “social-civilización” de esas cortes, y ya me explico: Existen oenegés de la “sociedad civil”, (y los Medina, Mejía, Fernández, Vargas y ahora Abinader, saben de lo que hablo) que gustan mucho de amarrar por lo bajo para que nombren a los suyos en las cortes, pero echan el grito al cielo ante la posibilidad de que allí sean nombradas personas cercanas a los partidos políticos. Si está mal que un partido (ahora el PLD como antes el PRD-M) nombre a militantes en las cortes, no puede estar bien el nombramiento de miembros de esos “partidos sin elecciones” que son las oenegés, muchas de ellas unipersonales, familiares o creadas por grupos empresariales con bendición financiera extranjera para presionar y defender los intereses de quienes las mantienen.  (“¡Y “quien paga manda, amor”). ¿Por qué es ético, moral y justo, que a una alta corte vaya un militante del comité central de una oenegé que no sacó un solo voto y responde a una corporación y sus tres dueños, y no el cercano amigo de un partido que con el apoyo de millones de ciudadanos ganó las elecciones, o quedó en un honroso segundo lugar, que es el caso del PRM? «Así no podemos, profesor». Los condones son buenos sólo para el sexo, como las bicicletas para el verano, y nunca para el periodismo interpretativo y menos para el análisis político.

LOS ESCRUPULOSOS HIJOS DE MARÍA GARGAJO. La partidocracia reinante debe llegar a acuerdos para colocar en las altas cortes a personalidades que si bien sean ideológicamente cercanos a ella, posean tres cualidades innegociables: Capacidad para desempeñar el puesto, demostrado talante democrático y honradez personal. Hablo de un acuerdo que desmonte la vieja práctica de designar a miembros de partidos políticos, sí, y ¡qué bueno!, pero sin ceder al chantaje inteligente de voceros de la «socialcivilización», sobrinos de la Sra. Gargajos que, como se sabe, lavaba con esmero los huevos, pero después escupía el aceite para saber si estaba ya suficientemente caliente. Con su permiso.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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