El Bulevar de la Vida

Un gran museo de lo absurdo

“¡FARMACIA MELLA!”. Aunque usted no lo crea, y ahora que por insistente recordatorio y llamado de atención de este diario, la Dirección General de Tránsito Terrestre (DGTT) ha prohibido circular con gomas lisas por las calles y carreteras del país, no está lejos el día en que también disponga, mediante resolución y nota de prensa, la prohibición de cruzar los semáforos en rojo y la obligatoriedad de que todo vehículo exhiba una placa en la parte trasera para poder circular. ¡Farmacia Mella! “Paso a paso”, como la canción de Pavel, la sociedad dominicana -con su estabilidad macroeconómica y su económico crecimiento- se va convirtiendo en un inmenso “museo de lo absurdo”, en cuya entrada preguntan al visitante “por el color del caballo blanco de Napoleón”, un escenario en gris, donde reina flagrante y aplaudida la tesis de los doctores R. Pozo y M. Céspedes, en la que sus eminencias demuestran que la aplicación de las leyes en Dominicana es “a sigún”, porque ellas son apenas un instrumento de retaliación política, o lo que es peor, una forma vil de jorobarle la existencia a la gente de trabajo honrado.

INVENTARIO. En el país está prohibido contaminar sónicamente a los vecinos, es decir, matar de infarto a los envejecientes por una maldita bulla, ocupar el frente de las playas en distancia menor a los 60 metros de la orilla, o impedir que Juancito Pérez Vidal, alias Tito, acceda a ellas, portar armas sin la debida -o incluso sin la indebida- autorización, talar árboles… y un etcétera “más largo que tu olvido”, ay. Todo eso ocurre pero nada pasa. La impunidad es aquí una fiesta, quién puede negarlo. Ante tan devastadora realidad, podemos crecer como crecemos, mantener estables los números de nuestra macroeconomía, recibir turistas por millones, inversión extranjera por “pipá”, pero si no somos capaces de instaurar un estado de derechos, de garantías constitucionales, y un sistema educativo que nos ayude a crear un país de ciudadanos y no de viles votantes, entonces, es que estamos fritos, jodidos quiero decir.

COMO UN HOMBRE VENCIDO. ¿Qué le ha pasado a la sociedad que en 1978 apostó a la democracia, y 38 años después lo que mejor ha democratizado ha sido el irrespeto a las leyes, el delito con cuellos de todos los colores, la impunidad en tragos… siempre? El asunto es grave, porque entre los mayores tirando a envejecientes la cosa trae nostalgias tiránicas que creíamos superadas, y porque todo este embrollo va más allá de lo material. Como en el poema, cuyo autor no logro ahora recordar, el país parece “más que un hombre enfermo un hombre vencido”. Así vamos, aunque la pasada semana, el comité técnico interinstitucional de medición de la pobreza (CTP) -don Temo Montás y sus muchachos- nos hayan regalado la buena nueva de una disminución de la tasa de pobreza general de 36.4% en 2014, a 32.3% en 2015, y de la tasa de pobreza extrema de 8.4% a 7.0, retornando esas estadísticas a las que teníamos al momento del ciclón financiero de 2003. ¡Aplausos, albricias, besos y abrazos según corresponda! Pero, modere usted su alegría, maquinini, que para vivir en relativa paz no basta con disminuir unos puntos la pobreza, sino se aumenta la institucionalidad, y no se es capaz de aplicar eficientemente un régimen de consecuencias que ya hasta los empresarios/sindicalistas del transporte relaman ¡Y eso ya es decir!, como sí se aplica desde hace mil años un régimen de vulgares exenciones y tributarias felaciones para los muy señores. (Y no se equivoque: yo no soy un pesimista, soy un optimista bien informado que no es lo mismo).

UN CLAMOR REPETIDO. Como en aquel texto inolvidable de Chico González, “miro hacia todas partes, y a uno y otro lado”.. no veo las cárceles de los doce años, pero escucho el clamor que expresa un lamento de preocupación porque el país se arrabaliza institucionalmente, culpa de casi todos nosotros por acción, omisión o tolerancia, pero sobre todo, culpas son de unas élites político-empresariales dominantes, y de un Estado clientelar, pragmático y jodidamente “aterrizado”, negado a ejercer su función de árbitro y regulador que cumple y hace cumplir las leyes, caiga el que caiga. ¡Estamos a tiempo!

 

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor general y conductor del programa McKINNEY: La Entrevista. Sábados 11:00 p.m. para Color Visión. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809-321-8146 (móvil).

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