El Bulevar de la Vida

El desagravio

“… y como todo lo recuerdo, qué carajo me pide Usted que haga. Y además, pregúnteles, estoy seguro de que también recuerdan ellos”. Nicolás Guillén.

LA “JUNTADERA”. El Consejo Nacional de la Empresa Privada, CONEP, su directiva y quienes dirigen a sus dirigentes, como poderes fácticos que son, merecen y deben ser escuchados por nuestra partidocracia, por la oposición partidaria, por el partido gobernante, e incluso por la María Magdalena en cuya casa, según Sor Joaquín Cardenal Sabina, “las malas compañías son las mejores”. Sólo que ese “escuchar”, “conversao”, convite o “juntadera” (como dicen los jóvenes) no puede ser vinculante, no puede suponer una asistencia ni un voto en la mesa final, llegada la hora de los hornos.

Ningún grupo económico, a la hora de elegir a sus ejecutivos o decidir tal o cual inversión, sale a buscar consensos en la sociedad política, la civil o la militar. No. Ellos escuchan atentos a clientes, suplidores, y hasta a asesores, leen sondeos y encuestas, pero en sus asambleas de accionistas, la asistencia, la decisión, el voto pertenecen -exclusivamente- a su consejo directivo porque así lo mandan sus estatutos, que es la constitución que rige las decisiones de las empresas.

Las propuestas de la sociedad civil en general, -incluida la muy pequeña muestra de la “civil sociedad” que un poder fáctico como el CONEP “ha acogido en su santo sano”-, no pueden ser vinculantes, porque aprobar las leyes es responsabilidad exclusiva de los legisladores, y para elegir los representantes del Soberano se celebran elecciones. Como siempre, la poesía popular expresa estas cosas mejor que las ciencias políticas: “para pescar tilapias, hay que estar dispuestos a mojarse algo más que la espalda”, oiga Ud. muy señor mío, que el mandato de las urnas, cuando ellas no le favorecen, no puede ser desconocerlas.

LA VISITA. Esta semana, -imagina uno que con pañuelos perfumados y tanquecitos de oxígeno por si las moscas o la náusea-, los señores del IPID, o sea, el CONEP and friends, visitaron al ex jefe del Estado y presidente del PLD, Leonel Fernández, quien (según mis fuentes y vajillas) los recibió complacido, sólo que NO en la oficina presidencial del partido morado -como mandaba el protocolo-, sino en sus oficinas de la FUNGLODE. Sí, de la FUNGLODE, ese tan señalado “cuerpo del delito”, el mismo local que en aquellos meses terribles de 2012 y todo el 2013 fue el escenario y suma de todos los infiernos en dantesca olimpiada de insultos, a cargo de unas hordas mediáticas y físicas, tan termocefálicas en su accionar y tan coprológicas en su decir, que en su despiadado asedio al Profesor, el menos virulento de todos sus epítetos NO puede ni deber ser reproducido en ningún medio de comunicación que se respete, incluido este bulevar y este diario.

“SI NO LO SABRÁ UNO”. Pero no os sorprendáis, al fin, desde Maquiavelo o Talleyrand, la política, o sea, la lucha por el poder y las mieles del Presupuesto Nacional que él conlleva, siempre han creado “extraños compañeros de cama”, variopintos contertulios de mesa. La sorprendente visita de la plana mayor del CONEP -y parte de su poderoso y eficiente equipo jurídico/mediático- a Leonel Fernández, es un merecido desagravio, una tácita presentación de excusas y solicitud de cristiano perdón, hacia quien, en esta, como en tantas otras ocasiones, ha demostrado tener una piel de cocodrilo, una salud mental y una inteligencia emocional que, espera uno, Dios se la mantenga, pero no se la aumente. Lo malo del tirar a matar, es que muchas veces el verdugo no sabe por qué su víctima está dispuesta a morir. ¡Si no lo sabrá uno!

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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