El Bulevar de la Vida

Un país muy especial

UNA ARRÍTMICA NACION. En una de sus tantas bromas de serio contenido, Facundo Cabral se queja de que “nada es tan argentino como no ser argentino”. Y todo porque en la tierra del tango, “los jóvenes se creen estadounidenses y los viejos europeos”. Como ocurre en el amado país de Borges y Gardel con el tema de la nacionalidad, sucede en Dominicana con los movimientos sociales y la sociedad civil, y ya me explico. En el patio nacional, nada es tan político como un antipolítico; nada tan partidario (de un interés privado) como un antipartido político (de interés público, por lo menos fundacionalmente); y todo expresado siempre con un tufo nihilista y una presunción de superioridad ética que en muchos casos no se tiene.

SI DON JUAN ANDUVIERA POR AQUI. Si don Juan Bosch anduviera todavía por aquí, de seguro que utilizaría su viejo concepto de “arritmia histórica” para explicar una arritmia nacional de gran actualidad. Hablo de lo que llamamos “sociedad civil”, que es un concepto que viene de los griegos, pasa por Roma, lo acaricia Constant, lo teoriza Hegel, lo profundiza Marx y lo desmenuza Gramsci, pero que en la actualidad “más actual y de ahora mismo” remite a movimientos sociales que exigen a los Estados Nacionales no convertirse en cómplices de las corporaciones financieras, de la globalización neo-liberal y sus instituciones, (el FMI, el BM o la OMC), que sin ninguna legitimidad electoral se imponen a los gobiernos nacionales. (¿No les suena eso de “ninguna legitimidad electoral?).

“MADRID, MADRID, MADRID”. En España, por ejemplo, ha sido la sociedad civil y los movimientos sociales, los que desde aquel 15M madrileño han enfrentado al capital financiero y las corporaciones, y también a su gran cómplice, la partidocracia reinante, (PP-PSOE).  Como bien recuerda el profesor Josep Ramoneda, en la introducción al libro “La política en tiempos de indignación”, de D. Innerarity, la mayor crítica de esos movimientos hacia la partidocracia consiste en su incapacidad para controlar los excesos de las corporaciones financieras y la debilidad desde el Estado para enfrentar sus mandatos. Por eso, en España a los políticos se les vota pero no se confía en ellos “porque se les ve incapaz de controlar los excesos del dinero, al punto de llega a convertirse en sus socios”, que dice el profesor. Seguro que también les suena a Ustedes, eso de “llegar a convertirse en sus socios”. Así ocurre en Europa y especialmente en España, pero no en nuestro país.

“AY, PAÍS, PAÍS, PAÍS”. En su arritmia histórica y su singularidad de patio trasero, en Dominicana la “sociedad civil” no la representa ningún movimiento social enfrentado a esas corporaciones nacionales o internacionales que intentan controlar las instituciones reguladoras del Estado, o las altas y medianas cortes de la justicia, las cuentas públicas y las elecciones, sino quien no puede pertenecer a la sociedad civil porque es mucho más, porque es un Poder Fáctico, que es una cosa que ni está legitimado ni busca la legitimidad para ejercerlo, “pero ejerce de facto (de hecho) el poder”. Claro que estoy hablando del Consejo Nacional de la Empresa Privada.

PABLO RAFAEL IGLESIAS CANTO Y PAZ. Somos un país tan especialmente singular, tan singularmente especial; un país de tantas absurdidades repetidas y tanto cinismo celebrado, que don Rafael Blanco Canto -presidente del CONEP- es nuestro Pablo Iglesias, el amigo Rafi Paz -director ejecutivo- es nuestro Íñigo Errejón, y el CONEP es nuestro “Podemos Unidos”. “Patria o muerte”… nos vencieron.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor general y conductor del programa McKINNEY: La Entrevista. Sábados 11:00 p.m. para Color Visión. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809-321-8146 (móvil).

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