El Bulevar de la Vida

¡Ofrézcome, vale, ahora sí que somos pobres! (La riqueza perdida)

A: M. Antonio F. Bucarelly y L. M. Oviedo.

“FELICES E INDOCUMENTADOS”. Eran los banilejos años setenta. Era martes 20 de noviembre, rumbo al 21. En la noche, a los más chicos nuestros padres nos otorgaban un permiso especial que no incluía adquirir la botella de ron que mediante fraternal serrucho comprábamos en el colmado de Pedro González, frente al play. Esa noche se bebía, se bailaba, se comía y mucho, pero se fornicaba poco, pues en ese entonces, como explicaría luego Cabral, hacer el amor “más que un pecado era un milagro”. El baile en El Bosque o el Casino terminaba, y uno salía en gastronómica procesión hacia las frituras del Pueblo Arriba, en la zona norte de la ciudad. El segundo serrucho daba para la quinta botella de ron.

“MUJER, ABRE TU VENTANA». Y llegaba entonces la hora de ir a la casa familiar a buscar la guitarra que mi fraterno amigo, “El Ateo”, me prestaba para la ocasión. Y otra vez a las calles, esta vez a dar serenatas, a jurar amor eterno (hasta el martes) entre canciones. Y el cantar era largo, pues incluía a la novia, algún amor contrariado e improbable, ay, a las amadas de los amigos del grupo, y también a las madres de cada cual, que al fin, Edipo es caribeño. Momentos hubo en los ardores revolucionarios de aquellos tiempos, en que uno cometía la imprudencia de mezclar en la misma serenata, “Un imposible amor” con el “Francisco Alberto, Caramba”. Llegaba la alborada, y otra vez a recorrer el pueblo al compás de las marchas y pasodobles de la banda municipal de música.(Así era la noche de un 20 de noviembre banilejo previo al día de Nuestra Señora de Regla, ya dije. Mil años después, ayer o ahora mismo, Baní es un solo temor a cualquier cosa, un solo miedo en cualquier lado. Y no solo es Baní, es todo el país el que ha tocado fondo en el tema de la inseguridad ciudadana).

“CON LA FRENTE MARCHITA, LAS NIEVES DEL TIEMPO PLATEARON MI SIEN”. Es la noche de un reciente 20 de noviembre que quizás fue ayer, en Baní. Camino por la zona Norte, paso frente a la casa que alguna vez fue la escuela Máximo Gómez, ubicada, precisamente, en la calle de Nuestra Señora de Regla, donde me alfabeticé;  me detengo en lo que eran los prostíbulos de entonces, a saludar a los fantasmas de esas damas generosas que siendo muy niño cada mañana me brindaban jugo de avena, cuando les visitaba en el recreo con mis compañeritos de aula que eran sus hijos. De repente, por cuarta vez, alguien se acerca para advertirme de la imprudencia de andar solo y a estas horas por estas calles de Dios que pueden ser las de todo el pueblo, y la de cualquier pueblo de la República Dominicana. Es la noche de un 20 de noviembre, ya dije. No hay serenatas en la calle Duarte ni en la Gómez, !ay!; ni hay fritura en “la esquina del meneo”,  ni películas de Isabel, la Sarli, en el cine Enriqueta. Sólo miedo y desconfianza en las calles de Baní…(«Nostalgia de sentir junto a mi boca como un fuego su respiración») En las calles de Baní, y en las de cualquier pueblo del país.

“VUELVO AL SUR, COMO SE VUELVE SIEMPRE AL AMOR”. Es la noche de un 20 de noviembre de algún año del siglo XXI. El tiempo ha pasado. Ya tenemos guitarra. El primo Pablín no tiene que prestarnos un traje para poder asistir al pasadía del 21 en El Casino; Dorisbel no tiene que darnos una «bola» en su Daihatsu; ni es necesario que pidamos a la adorada abuela Nena los treinta y cinco centavos para ver los senos de Isabel Sarli, en el cine “Enriqueta”, ay; como no tiene el abuelo Pablito (Bebo) que salvar a nuestros flacos bolsillos, de la inanición monetaria que significaba ser hijo de dos maestros de escuela. No. Ya no tienen que salvarnos ni ellos ni nadie. Y sin embargo, nunca como ahora hemos sido tan pobres los banilejos, los dominicanos, usted y yo, en la miseria cruel que supone la incertidumbre de la inseguridad, por lo menos hasta que las Paola de cada cual regresen a casa. ¡Ofrézcome, vale, ahora sí que somos pobres!

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor general y conductor del programa McKINNEY: La Entrevista. Sábados 11:00 p.m. para Color Visión. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809-321-8146 (móvil).

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