El Bulevar de la Vida

Los honorables verdugos

 

 

En defensa de las «derechas humanas».

DE CAL Y ARENA. Mientras el Tribunal Superior Administrativo reconoce el derecho de los dominicanos a un transporte digno y el derecho de los empresarios a transportar sus mercancías por sí mismos o utilizando el prestador que ofrezca el mejor servicio, el honorable Senado de la República se confiesa públicamente como un avieso verdugo de la mujer dominicana. Menos mal que la inmensa mayoría de los senadores pertenece a un partido que se dice “progresista”, “boschista” y “liberador”, pues de no serlo, habría sido peor, pues los muy hijos de alguna dama, los muy padres de alguna Paola, y los amorosos amantes de sus novias o esposas, muy posiblemente habrían apoyado que en el nuevo Código Penal se permita fusilar mujeres -preferiblemente pobres y mulatas- a las cinco de la tarde en plaza pública y por el terrible y único delito de ser mujeres.

 ¡UNA VERGÜENZA! Sí. Una vergüenza y otra vez la parca saludando, otra vez la pobreza condenando a la mujer, pues resulta que estas homicidas y misóginas decisiones de los muy honorables no tienen que ser aplicadas -ni lo serán- en ninguna clínica privada de clase media, alta o altísima. ¿O acaso alguien recuerda alguna acción de Ministerio Público por denuncias de ilegal interrupción del embarazo en una clínica de cierto nivel socioeconómico? NO. (Y entre bomberos, por favor, no nos pisemos las mangueras). No puede recordarlo porque nunca ha ocurrido, o sea que, una vez más, pero a peor, en el país la ley será una “cosa”, como una “vaina” que está allá lejos para ser aplicada exclusivamente a los más pobres y débiles. Y lo más grave: para ser aplicada a débiles y pobres madres, hijas, sobrinas, amantes, novias, amigas. Y una M… que nada tiene que ver con martes, ni siquiera con muerte, y eso es decir.

SOBRE TODO EN DICIEMBRE. Por alguna mefistofélica razón, los legisladores peledeístas (diputados y senadores) gustan de diciembre y sus atardeceres frescos para lapidar con sus aprobaciones a la mujer dominicana. Ellos ganan siempre. No pierden nunca. Y para lograrlo hacen, ya se sabe, lo que tengan que hacer, incluido promover y aprobar códigos y leyes para condenar a la mujer por el grave delito de serlo. ¡No te jode! Ellos son así, victoriosos y triunfadores, pragmáticos y terribles sobre todo en diciembre. En  2014 tocó el turno a los diputados, y como ahora los senadores ellos también lo hicieron en diciembre, en los días posteriores a la conmemoración del Día Internacional de los Derechos Humanos, que hasta prueba en contrario incluye a las derechas humanas. En aquella ocasión se trató de encontrar “un bajadero” que consistió en negar que existiera una real observación presidencial a los artículos del Código Penal, a partir de que el presidente Medina “no propuso un texto alterno en lo que tiene que ver con la interrupción del embarazo en caso de violación o incesto, cuando peligra la vida de la madre o cuando el desarrollo del feto es inviable”. Así lo hicieron y fue genial pero vergonzoso, creativo pero humillante.

PECADO NO ES DELITO. Como los diputados en 2014, ahora en 2016 los senadores acompañan a cierta Iglesia católica de las cavernas dominicanas en lo de confundir pecado con delito. En la Edad Media, la Iglesia católica quemaba en la hoguera a las mujeres por ser sacerdotisas y no ser cristianas, ahora pretende condenarlas a la posibilidad de la muerte sólo por ser mujeres.

UNA ADVERTENCIA. Finalmente, purpurados y honorables, una advertencia: Si una cosa hay en la vida más importante que Dios, es que viva con dignidad, respeto y humanos derechos, mi santa madre, mi hija, mi amada, mi hermana, mi amiga. Dios es el nombre que el hombre otorga al amor desde un local religioso, desde el taller, desde el bar de la esquina o desde la soledad de un retiro espiritual. (Dios es el amor y todo lo demás es política en su más cínica expresión). Defender el amor es defender la vida, en especial la vida del ser que ya existe, y con el amor de su cuerpo y el nuestro es capaz de crearla, de crearnos, amén. (Por cierto, muchacha, yo, como Dios, el día que me imagines existiré).

 

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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