El Bulevar de la Vida

2017: El triunfo de la antifé.

 

LA CUESTA DE ENERO. El inicio de clases en escuelas, liceos y universidades decreta el fin de las vacaciones navideñas y el inicio del infierno urbano en que se han convertido las calles de las principales ciudades y pueblos del país, gracias, entre otros, al motoconcho y a la arrabalización institucional que genera un Estado incapaz de aplicar sus leyes, incluida la obsoleta Ley de Tránsito. El motoconcho es la solución popular a un problema que el Estado ha sido incapaz de solucionar -el transporte-, y como “quien no se puede apear se jondea”, el lance popular de nuestros pobres y desempleados ha sido el motoconcho. Llega este martes 10 y con él “la cuesta de enero”, próxima ya la cuenta de la tarjeta de crédito, y ese fin de mes que golpeará inclemente el bolsillo y los ahorros (si los hubiese), porque en diciembre gastamos sin guardar pan para este mayo de enero. Y así regresamos a la barbarie, y otra vez a las calles sin orden ni “prigilio”, “arrabalizado” el tránsito y liberada ya la delincuencia en cualquier lugar y a cualquier hora, que tanto he dicho.

TEMPOS DE ANTI-FE. El 2017 nos sorprende más vencidos que Relámpago Hernández contra Jack Veneno, y más incrédulos que el portero de un bar de putas. Llega el 2017 y “salvo tus ojos bienvenidos”, ¡ay!, poco nos trae la fecha para celebrar. El pasado juega a repetirse, y los votantes no quieren ya revolución, dictadura ni democracia, sino “lo suyo”, (“no teorices Maquinini y suelta el quinientón”), perdida ya la fe en Dios, en Marx, y hasta en la María Magdalena que es lo más grave. A 55 años de ajusticiado Trujillo, (que no el trujillismo), el país -materialmente menos pobre que nunca- ha llegado al peor de sus momentos: El de la Anti Fe; incapaz ya de “reincidir en la esperanza”, en la confianza, la fe. Ahora sí que somos pobres.

“¡Y AHÍ ESTÁ EL DETALLE!”. Quién le pondrá el cascabel al gato, quién va a tirar la primera piedra en el país de lanzadores como Pedro o Marichal; país que es el escaparate continental del cinismo y la doblez, la hipocresía y la mentira, el museo continental de la poses y “las absurdidades”, del absurdo quiero decir, en fin. El gran problema nacional no es la inseguridad ciudadana, ni la corrupción, ni la falta de empleo, o la jodida desigualdad social, que son problemas graves y principalísimos, sino la inexistencia de ese ciudadano que nuestras clases dominantes, y nuestros reinantes poderes fácticos desde Lilís hasta ayer como a las cinco, no han sido capaces de crear en 38 años de vida más o menos democrática (agosto 1978). Desde aquel amante de doña Leonor de Ovando que sobornó a Tubérculo Pinzón para la construcción del acueducto de la hoy Zona Colonial, hasta el más insolente y sonoro, insolente y fantoche de los alabados y avalados corruptos nuestros, durante siglos los dominicanos hemos ido maleando a los pobladores de la media isla hasta convertirlos en simples votantes sin fe, sin confianza en nada ni nadie, en ningún proyecto social, político ni religioso. “¡Y ahí está el detalle!”.

LA CORRUPCIÓN DEMOCRATIZADA. Las nuevas tecnologías han servido para que nos informemos de todo lo que pasa, incluso cuando esto no ha ocurrido, (que también hay mucha difamación en las redes). “El que más sabe más sufre”, más sufre y menos cree ya en el otro, en los otros. “Lo triste no es que me hayas mentido, sino saber que ya, nunca más podré creer en ti”, que decía don Federico Nietzsche, si la memoria no me traiciona, (y no voy yo a estas horas a visitar al Dr. Google para confirmarlo). Por décadas, el ciudadano dominicano fue el aprendiz de una corrupción que hasta 1961 era cosa exclusiva del trujillismo y sus familias maipiolas, pero ya ven, llegada la democracia, sus discursos y sus buenas intenciones, lo único que hemos democratizado con infernal eficiencia ha sido la corrupción en todos los sectores, gobiernos, partidos, instituciones, rincones, clubes y puticlubes del país, con perdón de las señoras meretrices de todos mis afectos. Y lo más grave: Cuando unos son el infierno, no necesariamente son los otros el paraíso. Hagan memoria. Con su permiso.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Botón volver arriba
A %d blogueros les gusta esto: